miércoles, 25 de junio de 2008

Villa Diodati



Cuando estudiaba filosofía en Alemania era un dicho corriente: si un latino se vuelve alemán, es doblemente germánico. Ignoro lo que pasa ahora. Lo que se ganaba (y no era poco) rellenando lagunas de idealismo, se pagaba al precio de convertir esas charcas en mediterráneos. En otros términos: llevando a cabo una lectura (neo)idealista de la Historia de la Filosofía.

Me pregunto qué hubiera pasado si, además de vivir entre 1795 y 1800 en Jena, por una extraña casualidad, se me concediera hacer una escapada a Villa Diodati en el verano de 1816, a ser posible la noche del 16 de junio. En ello estoy todavía. Por si acaso, ya miento menos cuando hablo de romanticismo.