sábado, 8 de noviembre de 2008

La bendita isla

“Qué me importa a mí el naufragio del mundo, lo único que me interesa es mi bendita isla” (Hölderlin, Hyperion).

La biblioteca de papel es una isla: refugio, intimidad, diálogo con los amigos. Pero un día entras y al recorrer los caminos de las estanterías percibes cuántas regiones has dejado atrás. De pronto, notas que los libros dejan de mirarte. Estás solo en tu bendita isla. ¿Pasará lo mismo con las bibliotecas digitales?

12 comentarios:

Perla del Turia dijo...

Estoy convencida de que no. Aunque no me gusta resistirme a los avances de la técnica (la vida va mutando, eso es innegable), el carácter físico de las bibliotecas nunca podrá ser remplazado, por lo menos para mí... El sentido del tacto es algo fundamental en la lectura y la intimidad a la que aludes cuando se lee un libro, cuando se palpa, es algo que no se produce frente a la pantalla luminosa del ordenador. ¿O quién sabe? ¿Puede que en un futuro lejano nuestro querido ordenador consiga recrear también esa experiencia...? ¡Cosas más raras veremos...!

David dijo...

Qué bien descrita esa experiencia de extrañamiento, de soledad, casi de abandono, que nos produce el descubrimiento de esa vastedad de conocimiento que ha quedado (y va quedando, irremediablemente) atrás; bueno, imagino que pronto, y más con la entrada de los libros y soportes electrónicos, nos iremos acostumbrando a los 'paseos virtuales' por esas bibliotecas digitales, y la experiencia será la misma, sólo que desde tu ordenador.

Un abrazo,

desde Logroño

logiciel dijo...

Por supuesto. Son las historias y las sensaciones que nos transmiten a momentos y dejan de hacerlo a otros nuestras islas, no la dureza de sus tapas o el olor a tinta.

Y hasta las dedicatorias pueden llegar a ser más sugerentes.

logiciel dijo...

http://gallica.bnf.fr/

Claro que la fondue bourguignonne no sabe igual en un bistrot de la Place des Carmes que en casa...

josé luis molinuevo dijo...

Y, ¿qué me decís de la cita de Hölderlin?
Otro abrazo

logiciel dijo...

Que eso mismo debería pensar Felipe II

David dijo...

Qué sí, siempre y cuando esa bendita isla sobreviva al naufragio del mundo...

Anónimo dijo...

Sobre la frase de Holderlin me ha venido esto a la cabeza:

“Parece ser que los taoístas -los seguidores de Lao Tse-, viendo el mundo tan lleno de maldad y de injusticias, solían optar por apartarse de él e ir a refugiarse en montes solitarios; de esta manera, refiriéndose un día, metafóricamente, al mal del mundo, un tal Kia Ni, ermitaño, dijo: "Una terrible inundación cubre la tierra y nadie puede hacer nada contra ella, ¿no vale más retraerse a las silvestres soledades?"; un tal Tsi Lu, que oyó este comentario, se lo refirió más tarde, con las mismas palabras a Confucio. El maestro suspiró profundamente y dijo: "Bien sé que no es, por cierto, la verdad la que reina en este mundo, pero ¿cómo yo podría vivir entre los pájaros y los animales? ¿Qué pintaría yo entre ellos? ¿Acaso no soy un hombre? Pues tendré que vivir entre los hombres. Y ya que, como decís, impera entre ellos el desorden, con tanta más razón". Confucio tenía, por tanto, contra el mundo tantas quejas y agravios como pudiesen tener los taoístas y Lao Tse, pero rechazaba la idea de abandonarlo a su propia suerte. Un ermitaño taoísta que, desde lo alto de los riscos en que tenía su covacha, acertó a verlo un día mientras pasaba veloz, por el camino de los valles, reconociéndolo, incluso a tal distancia, por el incomparable donaire de sus andares, le espetó a un confuciano que había subido al monte a visitarlo un comentario que quería ser despectivo hacia el mismo Confucio, a quien ambos seguían aún con la mirada desde su privilegiado observatorio: "¿Ese es el hombre de quien decís que sabe que nada puede hacerse, y sin embargo continúa?"; frase en que pretendiendo mostrarse desdeñoso no acertó a ser, en verdad, sino encomiástico en grado insuperable”. RSF

SyM

josé luis molinuevo dijo...

Muy oportuno el texto sobre Confucio. Lo que no me acaba de convencer de la cita de Hölderlin es el análisis del naufragio del mundo. Aunque la vida sea naufragio, y lo es, más razón para bracear y remar, a ser posible juntos. Y, puestos a buscar refugio en una biblioteca, prefiero hacerlo en una digital, la auténtica (futura) matriz

luna dijo...

son islas
de arenas movedizas
agujeros negros
que te transportan
a otras islas
y otras
y otras
todas efimeras

SeñorS dijo...

Es que si no tiende puentes se va a quedar sin isla

Vicente Luis Mora dijo...

"Pero en el cuadro de Turner se plantea una tensión irresoluble entre la justicia humana y la justicia cósmica. El naufragio no es aquí un castigo de Dios ni tampoco de los hombres. La solidaridad del espectador con los pobres esclavos no se ve compensada por el sinsentido de una naturaleza que se venga, destruyendo ciertamente el barco, pero también haciéndoles perecer a ellos"; José Luis Molinuevo, Estéticas del naufragio y de la resistencia; Diputación de Valencia, 2001, p. 23.