sábado, 6 de noviembre de 2010

poética del espacio








Pocas veces he "visto" las topofilias de Bachelard como en las películas de Kiarostami. También que el cine dentro del cine no sea archivo, ironía o cita erudita,impotencia en suma, sino un guiño agradecido de la vida misma, de la alegría de vivir. Y uno de sus regalos más inesperados es que a menudo el reconocimiento del trabajo mutuo entre creadores se basa en malentendidos teóricos. Así el interés de Erice y su poética del tiempo por Kiarostami y su poética del espacio. Pero ello, en vez de restar, suma, que es lo valioso del arte.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=TCeHeeOHbP8&feature=grec_index

Anónimo dijo...

ahh! esta también!

http://www.youtube.com/watch?v=UnrYBq0SONI&feature=related

MERCURIO dijo...

Bachelard hace pensar que unir poesía y filosofía es posible... Me encantaron las imágenes (..ya sólo me queda ver la película..)

G-R-A-C-I-A-S, profesor.

maria jose revuelta solana dijo...

He compartido tu espacio en mi blog " la hora más silenciosa "

Anónimo dijo...

Unas anotaciones rápidas a la conferencia del miércoles:


Al primer interviniente de bigote. Quiso interrogar por la posiblidad de un momento cultural preafirmativo que auspiciara la crítica. O la vieja pregunta de si es posible aún un brote crítico desde "dentro". Su intervención pasaba por avezada, por actual, pero la pregunta es igual de anacrónica. En acuerdo a tal formulación, mi respuesta es No. El "dentro de" y "la crítica" son inconciliables; una vez dentro, el estallido queda fagocitado y pasa a engrosar el conjunto de la cultura afirmativa. De "lo nuevo" a la "obsolescencia"... Éstas frases ya nos las sabemos todos de memoria. En todo caso hablaríamos del tiempo previo a la fagotización: ¿cuánto "tarda" objeto cultural incómodo en convertirse en cultura afirmativa? ¿Mediante qué mecanismos? ¿Tenemos capacidad de acción en este tránsito anulador?
Y quizá ahora corrigiendo la pregunta: no creo que siga pudiéndose sostener ésta lógica del "dentro" y del "afuera" en la crítica cultural. Esta si es una jerga totalmente inadecuada.
¿Cuánto de afuera está lo que se considera TAN afuera -y por cuánto tiempo- y cuanto de afuera se puede conseguir estar, desde dentro?
Mi opinión es que la autonomía sólo es sostenible a escala reducida. Tenemos que empezar a pensar en términos geográficos. Yo hablaría de autoculturas locales, de células, que en comunicación generen "constelaciones". Autoculturas estas no necesariamente combatientes con lo afirmativo, sino sencillamente desoídas de ello.


A lo que Ud sugirió, profesor:

Circunscribo sus palabras a casi toda vez. Sobre el posible desfase en el ideario adorniano: yo no dudo de la operatividad/actualidad parcial de Adorno, más bien dudo de la actualidad de sus revisionistas. En el profesor brasileño se apercibía un brutal anacronismo. Los revisores de Adorno, como no dejé de preguntarme en el decurso de la conferencia, ¿cuánta basura cultural han "tragado" -decididamente tragado es la palabra-, cuánto de consumidores tienen todos estos comentadores de salón? ¿Conocen Series Yonkies?
Si los "Beatles" son su concesión a la cultura popular, y el "rap" su espacio de resistencia a la misma... lo de desfasado se me queda en eufemismo.
Con todo, creo que los regresos -que no regresiones- a Adorno son necesarios, la dicotomía contra/afirmativo late aún bajo toda la maraña difuminadora de nuestro tiempo. E igualmente la crítica a la inoperatividad de Adorno puede convertirse en un discurso acomodaticio, insuficiente.



Un saludo. A disculpar una tan pedestre escritura.
shalom.

Mara dijo...

Plasmar la poética del espacio, la poética del tiempo a través de imágenes... Arte.

Arte que me provoca un inmenso placer, que como el dolor, "el otro" lo puede comprender pero nunca sentir igual, como rezan estas imágenes.
Sentimos solos, desde el dolor que provoca la primera bocanada de aire en nuestros pulmones hasta que la vida se nos va. Y en el transcurso de “ese espacio” o “ese tiempo”, cuando intuímos que otro siente con nosotros, queremos creer que sentimos al unísono y del mismo modo; una “ilusión” que nos llena el alma, maravillosa ilusión, pero... otra vez “una ilusión".

Me seduce la última frase : “¿Quieres abandonar el sabor de las cerezas?”, ¡qué modo más bello de expresar la topofilia de la que hablas!

Un abrazo.