domingo, 24 de julio de 2011

supervivencia





Outcast despierta encontrados sentimientos: ternura ante el esfuerzo de escarabajo pelotero para hacer una serie B de ínfimo presupuesto sobre ciencia ficción, recogiendo todo tipo de citas, e irritación ante la chapuza de un trabajo mal copiado de internet. Es una serie "apropiacionista" en el pleno sentido de la palabra. Se ven las costuras por todos los lados.

Su tema, el de todas las series de este género últimamente: la supervivencia,a tono con la crisis económica. Los problemas crecen: la falta de higiene corporal advertida en Battlestar galactica se agrava aquí hasta los límites del hedor que trasciende la pantalla.Y luego se quejan todo el rato de que no nacen niños.!Quién osa acercarse! No será por falta de agua, con mares y lagos incluidos en la delirante Carpathia; un planeta Solaris que proyecta copias de los seres humanos, pero que no les quiere allí, como sucede en otras novelas de Lem. Clones cabreados y ansiosos de venganza, una novedad, o una Hermione voluntariosa que se entera de que "yo soy el negocio" exhibiendo lacrimosa las fotografías de Rachel en Blade Runner.Al final, otra nave orbitando desde el desguace de 2001, unas mentes marcianas posthumanas, a lo Bradbury, pero no tan puras, sino más retorcidas que un rizoma de Deleuze... y píldoras filosóficas que no falten. Ya lo decía Cervantes. Babieca: "metafísico estáis" - Rocinante: "es que no como". Pues eso, la crisis económica y la intolerancia digestiva al neobarroco.