lunes, 1 de octubre de 2012

Hay futuro por delante



El chiste de Ramón en Hermano Lobo fue publicado el 2 de agosto de 1975. En septiembre de ese mismo año moría Franco y se abría el período conocido como "La Transición". El chiste ha sido evocado hasta hoy en numerosas ocasiones como muestra de la desafección ciudadana hacia los políticos, pero también cabe verlo como la respuesta de los mismos ante ella, ayer y hoy. Las posturas no pueden ser más encontradas: si los ciudadanos piensan que no hay futuro con los políticos, estos creen que tanto el futuro como la ausencia del mismo pasa por ellos. Cubren todo el espectro, la utopía y la distopía. Menos uno, el verdaderamente importante, el de las utopías limitadas.

La actualidad del chiste estriba precisamente en su capacidad paradójica, lo que le hace interesante en que nos sume en una contradicción. Se publica en el año de una dictadura moribunda como protesta contra sus políticos devenidos ya en dañinos, más que nada, por corruptos e inútiles. Es un acto de protesta contra la dictadura. Ahora su actualidad parece residir, desde el punto de vista de los políticos, en que son unos fascistas los que se manifiestan contra ellos, y pretenden supuestamente cercar, invadir o, para decirlo en términos propios, "secuestrar" el lugar en que reside la soberanía popular que ellos representan. El caos. No falta (persona sensata donde las haya) quien haya aludido a una situación pre Tercer Reich.

 Si grave es la situación, no es menos la irresponsabilidad de los análisis. Vamos a la parte que nos toca a cada uno. Pertenezco a esa generación llamada de "La Transición" que ha dado algunas de las mentes más lúcidas y críticas del panoramna actual, pero también a otros tantos merluzos mediáticos de considerable tamaño que no nos ahorran sus remunerados análisis catastrofistas para proponer (¿como alternativa?)sus recetas buenistas.

Mi especialidad son los imaginarios estéticos que operan en la sociedad de las nuevas tecnologías. He escrito libros sobre las distopías tecnológicas cuando estaban operantes, ahora no las veo por ninguna parte a mi alrededor, quedan para despistados de otro siglo. Afortunadamente, dado su carácter totalitario. La gente quiere ahora decidir, hacer, no se conforma. Las consideraciones nihilistas de Bauman, Baudrillard, Virilio etc., me parecen sencillamente de marcianos para entender el momento que estamos viviendo. Estéticamente hablando, el futuro peor ha dejado de ser rentable en el siglo XXI. No es cierto que la gente que se manifiesta o no se manifiesta crea que no hay futuro. A lo que se niegan es a que se les niegue el futuro; a que pase por esos "elegidos" que remedian el caos distópico que ellos mismos han provocado con más caos todavía. Ni los quieren a ellos ni tampoco al caos, quieren un futuro ciudadano, un futuro suyo.

7 comentarios:

Manuel Marcos dijo...

Así es,los que secuestran la soberanía popular no quieren otorgar sus privilegios en favor de ese futuro, que a la postre es el futuro de todos.
Salud

Colom dijo...

El cambio de consciencia , ese es el quid . A los chicos les educa internet, viven faltos de libertad . Es imposible crecer en sintonía con la naturaleza por lo que tampoco se darán artistas de la valía de los antiguos y mucho menos héroes .
El futuro es incierto y los sueños casi nunca se cumplen , contra la crisis la modestia y valentía es lo primero .

Pepo Pérez dijo...

Ovación cerrada. Me he emocionado y todo leyéndole, maestro. Muy pertinente la elección del chiste'75. Yo pensé el otro día también en la transición y los que se manifestaban contra aquel sistema corrupto y decadente pidiendo un futuro mejor, y sospecho que por la misma razón.

El artículo de Lassalle en El País del otro día, que comparaba a los fascistas de entreguerras con los manifestantes del 25-S, me indignó. Qué comparación más manipuladora, falaz e insultante. Los fascistas querían acabar con la democracia; ahora lo que se pide es (más) democracia, una nueva constitución (un nuevo contrato social por tanto), separación verdadera de poderes, listas electorales abiertas, más mecanismos de control del poder, medidas sociales que favorezcan a la mayoría desfavorecida, y no a la elite ("elegidos") que despilfarra y roba el dinero público que nos sisan a todos vía impuestos. Redistribución de la riqueza hacia abajo, hacia los que menos tienen (y cada vez menos), no hacia arriba, como llevan tantos años haciendo en esta auténtica cleptocracia. En definitiva, se está pidiendo una 'segunda transición' desde una verdadera cultura democrática. No la que han demostrado los grandes partidos que han arruinado este país, tantos políticos corruptos e incompetentes, con la inestimable ayuda de sus amiguetes empresarios.

Yo pensé inmediatamente leyendo ese artículo de Lassalle que podría aplicarse la misma lógica a los que se manifestaban en 1975 contra el fin del sistema franquista. Entonces, aquellos manifestantes querían "secuestrar la democracia", ¿no? Pero ¿qué pedían? Democracia. Exactamente lo que pedían la mayoría de apaleados del otro día frente al Congreso, entre ellos muchos jóvenes en paro, estafados por sus mayores (los que detentan el poder y por tanto deberían ser responsables de él, y de ellos) pero también gente ya mayor desahuciada por el sistema. Parados mayores, prejubilados sin un futuro para su vejez.

En fin, se pedía lo que queremos muchísima gente de este país, algo -un poco al menos– de democracia. No esta farsa de corrupción y nepotismo, donde un partido gobierna en contra de su propio programa sistemáticamente, el programa por el que fue elegido. No es el primero en hacer lo mismo, claro, la cuestión es si será el último. Esa es la 'utopía' que se pedía para el futuro. Y, como ya pasó entonces, aquí cada cual se retrata al posicionarse a favor o en contra.

josé luis molinuevo dijo...

Gracias por las interesantes observaciones, en particular a Pepo, por el espléndido comentario, con el que estoy completamente de acuerdo.
A ello se añade la tormenta provocada por la frase del juez Pedraz en su auto sobre "la convenida decadencia de la clase política". A las consabidas quejas sobre la extralimitación e invasión de poderes se une la de injusta generalización al referirse a la clase política en su conjunto. Pero alguien tenía que decirlo.
No voy a abundar en tus argumentos, muy bien expuestos, sí en una cuestión aparentemente menor y es la zafiedad de la clase política como muestra de esa decadencia.
Deberían poner los debates y declaraciones de los portavoces parlamentarios y de los responsables de los partidos políticos en el horario de las snuff movies, pues hieren gravemente la sensibilidad del espectador.
Allí donde uno espera diálogo, argumentación, buenas maneras en la búsqueda de soluciones comunes para los graves problemas que tenemos, solo halla descalificación partidista, cuando no lisa y llanamente insulto, coreados luego por vociferantes e impresentables tertulianos, que se interrumpen constantemente unos a otros. En este contexto, ¿tiene sentido discutir sobre la pertinencia de una educación para la ciudadanía en las aulas cuando sus representantes hacen de la falta de educación el eje de su praxis política, y tienen a gala exteriorizarlo a la menor ocasión que se presenta?

Pepo Pérez dijo...

Políticos inútiles, incompetentes, faltos de educación en tantos casos, como bien dices, y de una visión política de los asuntos de gobierno en tantos otros; hijos tontos de una endogamia partitocrática donde los méritos consisten en ser leal a un cargo poderoso del partido, que a su vez te premiará esa lealtad incondicional con algún carguillo o hueco en listas electorales. Políticos corruptos en tantos otros casos; casi no hay semana que no desayunemos con noticias de una nueva detención de alcalde, concejal, director general o similar. Y ya sabemos que cuando la policía bate un año el récord de "requisa de droga", no es que haya impedido mayor tráfico ese año, simplemente es que ha aumentado y hay más "droga" en circulación que ha escapado a su control. Se habla de economía sumergida en este país, pero no estaría de más pensar incluir en ella también a la corrupción sumergida, la que se practica a diario en tantos despachos oficiales pero que escapa a nuestro conocimiento, a la investigación judicial y a las noticias de prensa...

Todo eso es una verdad tan evidente y compartida en la España actual que no me extraña que al juez Pedraz le hayan tomado de chivo expiatorio. Como diría Girard, se ha atrevido a señalar la verdad, la auténtica razón de la crisis de la comunidad. Y eso siempre se paga cargando con el mochuelo de los auténticos culpables.

logicasimulada dijo...

A veces siento que estoy fuera de mi cuerpo, que sólo soy una espectadora de algún film de argumento caótico y absurdo. Cada día veo como los discursos sobre la realidad se ven más alejados de ésta, y como los representantes de la sociedad toman unas interpretaciones que están completamente fuera de su papel.

En la plaza Neptuno conocí a bastantes personas que tenían una idea clara de lo que estaban buscando. Tampoco hace falta ir preguntando, lo estaban diciendo a gritos, como lo llevan diciendo desde hace más de un año: "lo llaman democracia y no lo es", "no nos representan", etc. Para colmo, muchos llevaban el impreso de la petición Democracia 4.0. Es decir, estaban proponiendo ante el Congreso de los Diputados una democracia participativa y directa. Lo mismito que en el fascismo. Sin embargo, no pude acercarme al Parlamento: unas vallas impedían que cualquier ciudadano de a pie se acercase hasta el lugar donde actúan sus representantes para avisarles de que lo están haciendo mal y poder proponerles cómo podría mejorar. Y es que resulta que, cosa curiosa, el cambio no es bienvenido en nuestro sistema democrático. Tanto se le teme que es combatido por -y aquí otra definición que me provoca cierta alienación- "las fuerzas del orden". Las fuerzas del orden son aquellas que al actuar provocan el caos. Y luego viene lo que habéis comentado: las declaraciones de los portavoces y responsables políticos.

Una llega a casa reflexionando sobre esa ciudadanía que en poco más de un año ha conseguido reinventar el espacio urbano y echar mano de las herramientas que las nuevas tecnologías le han brindado para poder dar paso a una sociedad más informada y, sobre todo, participativa. Lo hace pensando sobre esas personas que han conseguido establecer una red colaborativa organizándose de forma horizontal, que ha dado paso a nuevas e innovadoras propuestas. Lo hace pensando en esa gente que finalmente ha vuelto a salir a la calle para exponer sus alternativas y denunciar la carencia de éstas en las Cortes. Y cuando llega a casa, se encuentra con declaraciones gubernamentales que tachan la protesta de "fascista","violenta", "antidemocrática", protagonizada por "golpistas". Entro y salgo de mi persona, extrañada. Leo que calculan unos pocos miles de asistentes, y recuerdo aquel millón de jóvenes cristianos que cabían en el mismo espacio. Vuelvo a salir de mí. Una recuerda la advertencia de la delegada del gobierno sobre la asistencia de miembros de extrema derecha a la convocatoria. Vuelvo en mí y veo un grupo raro de manifestantes molestando a la policía, con unas banderas rojas que no sé qué significan. De pronto hay mucha gente rodando por el suelo y uno de los de las banderas se retuerce bajo los golpes de las fuerzas de seguridad gritándoles que es compañero. Y nadie se ocupa de la seguridad de los más mayores y de los más pequeños, que caen indistintamente bajo los hombres armados (no con supuestas piedras, sino con pistolas).

Son los dos mundos que crea la televisión, junto con la radio y la prensa en papel. Son los residuos de la brecha tecnológica. Apago la televisión, enciendo el ordenador, y las falacias desaparecen con cientos de vídeos grabados por los propios manifestantes. Apago la computadora y vuelvo a presenciar la manipulación. No todo el mundo puede estar de forma presencial en Neptuno, pero cualquiera puede regresar mediante el espacio cibernético.

josé luis molinuevo dijo...

Muy interesante la última aportación. Una de las formas de la estética de la resistencia es precisamente intentar contar las cosas como fueron, ante la eficaz tarea de desinformación que llevan a cabo algunos informativos. Especialmente en el terreno de las imágenes, como esa repetida hasta la saciedad de la agresión al policía, y que parece servir de telón de fondo único para los comentarios.
Hay un aspecto que me ha resultado tan interesante como preocupante de lo que dices. Y es la propuesta que se veía en algunos carteles, y en la recogida de firmas, a favor de implantar una democracia 4.0. Tal como la han formulado, no sólo no la comparto sino que me opongo decididamente a ella.
Son varias las razones. La primera su arcaísmo cultural. Está obsoleta y, además, tiene paradójicamente un sesgo totalitario, como apuntas. Es nuevamente el mensaje de la democracia directa como democracia participativa que lanzaron los neocon de la Costa Oeste de California a finales del siglo pasado mientras financiaban las películas y novelas de distopías tecnológicas ciudadanas.
Si entran en la web de Richard Barbrook verán de qué iba todo eso, afectando también, y nada menos, que a las vacas sagradas de la "inteligencia" francesa.
Por el contrario, se trata de que funcione realmente la democracia representativa, aunque no precisamente con esta ley electoral.
La otra razón del rechazo es que, como se ha demostrado, la democracia directa es muy difícil de realizar tecnológicamente con garantías, siendo muy vulnerable y manipulable por toda clase de "elegidos" sin votación previa.