martes, 4 de diciembre de 2012

el último servicio del intelectual


Si queda alguno, el último servicio que puede hacer el intelectual es callarse. No prestar atención a los esporádicos titulares en que se pregunta dónde está, se inquiere por su silencio y se reprocha su traición, la dejación de sus responsabilidades. Resistan, ya quedan pocos y queda menos todavía.

Recomiendo el visionado del vídeo en que Risto Mejide dialoga con Agustín Fernández Mallo sobre redes sociales. A preguntas de la ágil reportera con voz de pito el “inclasificable” (sic) responde que no tiene ni idea de lo que son las redes sociales, tampoco sabe muy por qué está allí, pero se ha construido un personaje, una marca y sabe venderse, y bien vale la pena averiguarlo. Agustín, con su habitual bonhomía, le observa con sonrisa de conejo.

Acostumbrados a las habituales soflamas del PPP (Patéticos Pensadores PRISA) esta declaración es, como suele decirse, un soplo de aire fresco. Quizá sea un jeta, pero al menos no engaña. Los autodenominados intelectuales tienen desarrollado ese apéndice porcino hasta extremos inimaginables: no abandonan ni con aceite hirviendo la primera persona al exponer algo y se ahogan en la autocita. Su vocación es llegar a ser tertulianos, a poder opinar sobre todo sin la menor preparación, pero con la máxima contundencia.

En este momento, en que el ciudadano padece más la incompetencia que la corrupción, uno siente nostalgia de la “barbarie del especialismo”. En una sociedad tan compleja no necesitamos a los intelectuales de antes con sus análisis y recetas simplistas. Tampoco a los cantamañanas de ahora. Necesitamos especialistas baaaárbaros (así, con acento argentino) que, al menos, sepan de lo que hablan. 

9 comentarios:

logicasimulada dijo...

Lo primero que pasa por mi mente cuando Risto afirma no tener ni idea de redes es qué hace hablando en un congreso dedicado precisamente a este tema. Lo suyo sería que estuviese sentado en el patio de butacas, ¿no? Con tanto sinsentido empiezo a dudar de mi capacidad reflexiva. Y lo segundo...

...

Vamos, que no podría estar más de acuerdo contigo. Todo el mundo puede, y debe opinar, pues cuanto mas plural sea un discurso más tajada sacaremos de él. Pero para que esto sea así, también es esencial marcar una directriz. Esto no significa que los diálogos de cualquier tipo no puedan ser horizontales, ni mucho menos... pero tienen que poder llegar a ser diálogos. Y de las opiniones no fundamentadas, en las que se desconoce parte de la información, no pueden surgir.

¿Qué diferencia hay entre esta conversación en este congreso y la de dos desconocidos sobre redes en un bar cualquiera? La marca, lo que dice Risto: la rentabilidad. ¿Pero rentabilidad para quién? Porque para mí, como investigadora y sobre todo persona, desde luego no.

josé luis molinuevo dijo...

Pues la "rentabilidad" parece estar en el juego entre organizadores e invitado: el uno presta su marca y los otros consiguen más audiencia. Es algo puramente cuantitativo. Pero es que hoy día lo cuantitativo se convierte en criterio cualitativo, la calidad se mide por la cantidad.

¿Una aberración? Ciertamente, pero sancionada (en el pleno sentido de la palabra)por los mismos criterios e instrumentos de evaluación académica de la calidad. He comentado en otras ocasiones que no hay mayor síndrome de "sin papeles" que un profesor en fase de evaluación curricular. Los saca de debajo de las piedras.

¿Es un absurdo? Completamente de acuerdo. Empezando por los Congresos, fórmulas costosas de turismo académico, más que de trabajo, que es inmoral subvencionar en un momento de carencia de becas, apoyo a grupos de investigación básica...puro espectáculo y generación de los necesario papeles que pedirán para rellenar casillas curriculares perfectamente inútiles. Si quieren conocerse que, al menos, paguen ellos las consumiciones.

Lo que me parecía valioso en el caso de Risto es que no echaba mística al asunto, como suele hacerse, y lo reducía todo a una pura transacción comercial. Esto no es cinismo y sí el de los llamados intelectuales y contertulios.

Antes el intelectual era quien tenía más información, la procesaba en conocimiento y reflexión y la traducía en crítica y recomendaciones. Esto es imposible en sociedades complejas. Hoy día tiene poca, generalmente chismes y lecturas apresuradas de los medios que frecuenta,cuatro ideas enhebradas entre bolo y bolo, las reflexiones son banales y las recomendaciones un ejercicio de buenismo estúpido, en el mejor de los casos. Lo que más me molesta de ellos, no es que lo hagan mal, es que ya ni se molestan en preparar lo que hacen. Una verdadera falta de profesionalidad.

En cambio, son muy interesantes las reflexiones del trabajador intelectual a pie de calle, que cuenta lo que experimenta en directo,utilizando las nuevas tecnologías, avanzando hipótesis tentativas que ayudan a entender nuestro entorno y a situarnos en él. Los hay y muchos,y gracias a ellos sabemos más, pero ya no se llaman intelectuales, ni falta que hace.

logicasimulada dijo...

Preferiría no tener que elegir entre un intelectual de los que los que hoy se hacen llamar así y Risto, la verdad.

Las narraciones que surgen a pie de calle creo que están en otro nivel que no es más alto o más bajo cualitativamente, sino simplemente diferente. Es algo nuevo. Antes no disponíamos de la cantidad de discursos de un mismo hecho de la que disponemos hoy, y cambia todo el paradigma, claro. A mí lo que me resulta realmente interesante de los que hablan a pie de calle es que no solamente te transmiten hechos, te transmiten también sensaciones. Hay un acercamiento mucho mayor por la narración en primera persona, y conoces las cosas de una manera diferente. Desde luego, estoy de acuerdo con que entre tanta novedad es imposible disponer de toda la información, que ya no sigue un sistema jerárquico sino de colmena, a mi modo de ver. Un poco como el funcionamiento del 15-M, que opera cn distintas comisiones y grupos de trabajo, dedicados cada uno de ellos a distintos temas, pero todos con la misma finalidad. Surgen grupos independientes entre sí pero que están interconectados formando un todo... bueno, como una red (o como la Red). Y a mí me encanta. Lejos de ser algo caótico, como han insistido muchas veces los detractores de la horizontalidad, se está viendo que se pueden generar sistemas realmente complejos, con un alto grado de organización.

Programa 3.6 dijo...

Muy buenas.
En una conversación (J.N. Baldeweg y K. Power) aparecida en La Habitación Vacante del primero noto que se puede traer la conversación aquí para hacer una posible lista de cualidades atribuibles a los supuestos intelectuales:
(Sacando de contexto y adaptando las palabras de B. a)
a) El intelectual no destaca como un lugar dentro de un lugar
b) No surge de la transfiguración o de la continuidad de las cosas reales (ni la gente los ve como la )
c)No transmiten una utopía inmanente basada en rasgos de la presencia y en una composición de conexiones y reflejos.
d)Su luz no despega del terciopelo negro (su claridad no sobrepasa a la claridad, ni su oscuridad a la oscuridad).

(si estos existieran, habría que quitarles el "no")

Se nota que este blog (Pensamiento en Imágenes) está escrito por un intelectual.

josé luis molinuevo dijo...

Programa, me has dejado en un no-lugar. Estoy hecho un lío.
saludos

Salustiano Fernández dijo...

Hola:
Lo mejor que puede hacer (el intelectual) es callarse... ¿por aplicación consecuente de la proposición 7ª del Tractatus? Quiero decir que si el intelectual siempre se significó por dotar de sentido moral a sus palabras, y esto último desde el Tractatus es teóricamente incongruente y desde Auschwitz prácticamente una desfachatez, entonces aquel que siga con la monserga moral, con el runrún buenista, es un jeta incongruente las más de las veces con púlpito remunerado, sea de papel u ondas electromagnéticas. Y entonces ¿cuál es la función del intelectual? ¿cuál su lugar? ¿cuál su discurso? ¿cuál su utopía? ¿cuál su claridad?, por seguir con los términos expuestos por 'programa 3.6'. Su función, ¿podría ser otra que la crítica, en el sentido más arcaico del término, pero una crítica especializada, no totalizadora, que anda cerca de totalitaria? Su lugar, ¿podría ser otro que cualquier lugar (y esta sería su horizontalidad no tanto dialógica como ubicua, en el sentido de aparecer en lugares preferentemente no consagrados a la "inteligencia" aunque, dada su ubicuidad, también en estos últimos, sólo que con mayor dificultad? Su discurso, ¿podría ser distinto del breve que se entrelaza con otros y tiende a emboscarse en la propia ausencia de discurso? Su utopía, ¿podría ser otra que el aquí y ahora fugaz de las imágenes, dentro de las cuales el pensamiento cree observar encarnizadas eternidades, y perdón por lo redicho? Y su claridad, ¿podría ser diferente de la que parece surgir del terciopelo negro cuando pasas la mano sobre él y se hacen brillos? Resumiendo: crítico, ubicuo, sin discurso propio, inclinado sobre un ahora eterno que se manifiesta en imágenes, y negro, en el sentido de "esclavo de la improvisación" como un intérprete de jazz siempre en busca, un "perseguidor" por decirlo con el título del famoso cuento de Cortázar. Todo menos un intelectual orgánico, un PPP, que diría Molinuevo.

Y, por último, hacer todo esto sin palabras. Por lo que habrá que acudir al gesto, a la imagen, a la palabra rescatada que es la palabra recatada.

Me he pasado hablando y pido disculpas.

Suaan dijo...

Siento que,a excepción de lógicasimulada, las opiniones adolecen de lo que intentan criticar.
Reconozco como "intelectual" a toda persona que se formula preguntas y ayuda a otros a reflexionar sobre las mismas. Ingente tarea hoy igual que ayer.He conocido a intelectuales campesinos que pondrían en gran apuro a titulados panfletarios del mundo académico.El desprestigio del término intelectual,adjudicándoselo a los mitineros del régimen de turno, no es casual,ni gratuíto.
Salud

Anónimo dijo...

Si quieren "simplezas" prueben a leer el anteproyecto de la nueva ley educativa: "Todos los estudiantes poseen talento, pero la naturaleza de este talento difiere entre ellos..." ¡Qué bonito debe ser un ministerio lleno de Descartes y naturalezas, con razones repartidas de distinto modo!

Risto me recuerda al Ramoncín televisivo de los 80 pero sin "coca-cola" en el cuerpo.

http://www.youtube.com/watch?v=WSQR5tjpmQE (o del peligro de considerarse interesante)

Anónimo dijo...

Me pregunto cómo puede el incompetente llegar a ser un problema?. Si se es incompetente, por qué medios ha llegado a ocupar el lugar de una persona competente?. Quizá quieras decir que no hay bastantes personas competentes, y quizá tengas algo de razón pero me inclino a creer que la gente competente simplemente se busca la vida en sitios dónde no la obligen a comer mierda a todas horas.