domingo, 23 de junio de 2019

viernes, 14 de junio de 2019

¿Es la filosofía el alzheimer del pensamiento? 2



















“Internet es un ataque al pensamiento perpetrado por gente muy brillante, que emplean su pensamiento en explotar a otra gente. Es una manipulación malvada que convierte a la gente en criaturas sensoriales, adictas y yonquis de la información,que necesitan la siguiente dosis y que son vulnerables y por lo tanto manipulables […]. “Hace falta una revolución digital como fue la revolución francesa. Hay que destronarles por la vía democrática. Necesitan sanciones reales, probablemente incluso deberían acabar en la cárcel. Silicon Valley y las redes sociales son grandes criminales. Están ahí para explotarte, para hacerte adicto, como ya han estudiado los neurocientíficos. Saben que te vas a hacer adicto a tu teléfono. Son como Philip Morris, como la heroína. No hay investigaciones serias sobre la actividad criminal de Silicon Valley. Es un ataque de EE UU y de China y no estamos respondiendo. La UE trata de combatirlo, pero no lo suficiente”. […] “El proceso de extinción, de crisis ecológica es todavía reversible, pero lo único que nos puede salvar es la filosofía. No sola, pero junto a la política, la industria… Ninguna otra forma de relacionarnos con la realidad nos va a salvar”. https://elpais.com/cultura/2019/04/17/actualidad/1555516749_100561.html




El esquema se repite: la filosofía hace su oferta de salvación demonizando el presente, predicando el Apocalipsis si no se acepta. Todo de manera desinteresada. De ahí la belleza de su mensaje. Si no se mirara la fecha de esas declaraciones al periódico más carca en materia de nuevas tecnologías uno podría estar pensando en un texto de los años ochenta, de cuando el joven catedrático de filosofía de la Universidad de Bonn, Markus Gabriel, era todavía un tierno infante. Destilan el rancio aroma de la distopía para gente acomodada, situada, las añejas provocaciones de Burroughs asimilando drogas y tecnologías, con mejor provecho, los ambiguos universos Matrix que tanto le ponen a Zizek, la desesperación benjaminiana de Finkielkraut pidiendo "hacer descarrilar internet". Da un paso más en el terrorismo intelectual de Baudillard y Virilio criminalizando a las redes sociales y sus proveedores. Sin matices, para que cale el mensaje, para eso está la jerga de la autenticidad. Al menos ya no utiliza las antiguas palabras en desuso de ciberespacio y cyborg.

No estamos ante la justa denuncia informada de un ataque al pensamiento sino de la oportunista confesión involuntaria de la impotencia de la filosofía para pensar el mundo en que viven el resto de los seres humanos. Sus conceptos ya no valen para pensar un mundo del que no salieron. Tan solo para realizar parches (neos) de mantenimiento. El neocon llamado "nuevo realismo" no es sino la crítica a El show de Truman en el mismo plató en que se filma, el sueño de verano de un posmodernismo reconvertido por exigencias generacionales y de negocio. Primero se pagan los duros y costosos peajes académicos a los pares para llegar y situarse y luego uno se puede permitir el "odio a la profesión" para destacar mediáticamente en una crítica a aquello de lo que se sirve también ahora para medrar impunemente: internet, las redes sociales. Una falta de ética, de responsabilidad, que permite hacer lo que se prohibe al resto de los mortales: acusar a los demás de graves delitos sin consecuencias legales. Viven en una realidad paralela, enfrascados en la crisis de (su) la representación, y hasta es posible que sus alumnos puedan disfrutar de su presencia virtual entre congreso y congreso.

A este paso, con estos irresponsables, nos van a tener que enseñar ética nuestras madres robot






Seguirá

jueves, 6 de junio de 2019

¿Es la filosofía el alzheimer del pensamiento? 1



 A comienzos del siglo pasado los filósofos de la generación del 14, en sintonía con las vanguardias, decidieron renegar de la filosofía para volver al pensamiento traicionado por ella. La filosofía se había convertido en la historia de los problemas de la filosofía, no de los que preocupaban a la gente. Habían formateado el pensamiento creador para ganar memoria improductiva. Una memoria vacía, sin recuerdos de los orígenes, un disco duro en blanco para archivar la nada hermenéutica. La filosofía era la mirada perdida del alzheimer del pensamiento. ¿Ha cambiado mucho la situación a comienzos de otro siglo?

Apuntaban estos filósofos en el diagnóstico y algunos apuntaban en la buena dirección pero eligieron el camino equivocado, maniatados por los orígenes idealistas que querían superar. Con pocas excepciones eran antitecnológicos, recelosos de la ciencia, no confiaban ya en su "seguro camino" y, aunque decían no ser ya románticos, volvían al modelo del pensamiento mítico, místico y a  la poesía. Parafraseando a Heidegger, la época de la imagen del mundo no les seducía mucho, más bien nada si quedaba reducido a imagen.

A comienzos de este siglo se plantea un giro interesante: los científicos (paradigma de aquella denostada razón calculadora) parecen estar dispuestos a echar una mano a la agónica filosofía con una transfusión de pensamiento, ¿lo llamaremos en plan pijo humanidades digitales? No tiene nada que ver con ese engendro.

Si la tecnología de nuestro pacífico ordenador casero tuvo un remoto origen de uso militar no debería sorprender mucho ahora que se pronostique un futuro más que prometedor para el pensamiento en (no con) imágenes en los nuevos programas de armamento. Al fin y al cabo, ¿no dijo también alguien que "la poesía es un arma cargada de futuro"?

Entre otras cosas ayudaría a disipar un malentendido. Cuando se oye la expresión pensamiento en imágenes inevitablemente se traduce en clave platónica como pensamiento con imágenes, es decir, filosofía. La imagen tiene un carácter instrumental ("imagínate" en el mito de la caverna) como ejemplo del pensamiento que se traduce en el lenguaje. En el pensamiento en imágenes la imagen es la alternativa al concepto (de naturaleza binaria y dialéctica) como forma de pensamiento complejo en y para sociedades complejas. Es un largo camino y siempre queda la sospecha de si no estaremos reproduciendo ahora el proceso que criticamos en aquellos: intentar llegar al pensamiento en imágenes a través del pensamiento con imágenes, utilizar la memoria como recuerdo de los orígenes para dar el salto a los orígenes del recuerdo.

La buena noticia es que  "el pensamiento será la nueva arma del Pentágono". 

"Estados Unidos ha contratado a científicos para desarrollar tecnologías capaces de leer instantáneamente las mentes de los soldados, sin necesidad de cirugía ni de implantes en el cerebro.
La idea es usar la ingeniería genética del cerebro humano y la nanotecnología para transferir imágenes de un cerebro a otro y de un cerebro a una máquina, solo mediante el pensamiento. El objetivo último de este proyecto es crear armas controladas por la mente".

No se escandalicen, continuará.

martes, 28 de mayo de 2019

viernes, 17 de mayo de 2019

sábado, 13 de abril de 2019

Frankenheimer revisitado













“Aquí está tu premio Labiche…algunas de las mejores pinturas del mundo…¿No te excita eso Labiche? Una pintura significa para ti lo mismo que un collar de perlas en un mono…Has ganado por pura suerte. No eres nada, Labiche…un simple pedazo de carne…las pinturas son mías…la belleza pertenece al hombre que la aprecia (pausa) Ahora, en este momento, no puedes decirme por qué has hecho lo que has hecho…”




viernes, 5 de abril de 2019

NNTT vintage 2



Las distopías de aquellos años no son tanto advertencias sobre el riesgo de las utopías consumadas como una desconfianza sobre las posibilidades de los ciudadanos de configurar su futuro en democracia. Convierten el futuro en futuro pasado y con ello condenan a la impotencia al presente. Cifran la redención de un totalitarismo tecnológico (en apariencia inevitable) en “elegidos” que nadie ha elegido. Ya entonces esta ideología neocon era puesta en evidencia subrayando cómo los impulsores del progreso tecnológico de y en Silicon Valley se solazaban en sus bien defendidas urbanizaciones imaginando catástrofes tecnológicas que no tenían nada que ver con el real aprovechamiento ciudadano de las biotecnologías, por ejemplo.


El ágil periodista visita uno de los centros educativos donde estudian los cachorros de los gurús digitales”, la Waldorf School, y se maravilla comprobando que “no hay detalle alguno en esta clase que pudiera desentonar en los recuerdos escolares de un adulto que asistió al colegio el siglo pasado”. Para concluir con esta reflexión edificante, no se sabe si indignada, deposición del mejor populismo: “Mientras los hijos de las élites de Silicon Valley se crían entre pizarras y juguetes de madera, los de las clases bajas y medias crecen pegados a pantallas”. Es la nueva brecha, ya no digital, sino de madera. ¿Más madera?

miércoles, 27 de marzo de 2019

NNTT vintage 1


 Si uno lee estas frases de textura clerical-policial en un periódico (antes de referencia y ahora de decadencia) inevitablemente el cerebro acciona el meme de sustitución de móviles por drogas. No hay escapatoria, eres, somos adictos por usar un móvil: el uso conlleva el abuso. En la tradición judeo-platónico-cristiana de la culpabilidad por existir este tipo de anuncios que la hace extensible a lo que tienes y haces son muy populares. ¿Para qué pararse a pensar en que aplicaciones del móvil están salvando la distancia entre las familias sin cuantiosas facturas telefónicas por medio, que los torpes dedos de un anciano son capaces todavía de rebajar la soledad cuando teclean el número del nieto en posturas difíciles, que….? Minucias

Imágenes de adolescentes con riesgo de ser atropellados al cruzar la calle, ensimismados con su móvil, riendo, gesticulando y hablando a la nada, niños pateando el suelo y soltando espumarajos por la boca, con síndrome de abstinencia, al ser privados durante un rato por sus inconscientes padres del adictivo aparato…todo esto y mucho más viene a la mente reforzando la distopía. En los años noventa aterrorizaban a la gente con relatos de madres que se habían olvidado de dar de mamar a sus hijos por estar con el ordenador. 

Si el que lo lee tiene una cierta edad siente que vuelve el coñazo del periodismo (que no la literatura, Burroughs) ochentero de las tecnologías (especialmente las imágenes) como drogas; si tiene otra, probablemente no sepa de qué está hablando y se pregunte qué toma ese señor tan atacado de los nervios que ve fantasmas por todas partes. En todo caso, adicto será usted.

Desde este blog, y a lo largo de los años, vengo llamando la atención sobre lo nocivos que son muchos artículos publicados en El País para la educación en y con las NNTT: propagandistas de entonces y arrepentidos de ahora advierten de los daños irreparables que Google produce en el cerebro, de robots que quitan empleos (antes quitaban identidades), de gente que pasa su vida en la pantalla por adicción, más que de gente que pasa su vida con la pantalla, por trabajo. A ellos se suman los intelectuales de viejo cuño que no se sienten a gusto con unas NNTT que no controlan y, aunque reconocen (y vive Dios que les cuesta) que no todo es malo en ellas, desgranan con placer sus múltiples riesgos (no mayores que en otros ámbitos) en lugar de contribuir a un uso responsable de las mismas en la educación.

Estos artículos son tan vintage que ni siquiera ha cambiado el escenario: Silicon Valley, la costa Oeste de California; la ideología neocon que Sontag caracterizó como la imaginación de lo peor; tampoco la terminología (made in Negroponte), “gurús digitales”, propia de las metáforas digitales que digitalizaban la existencia entonces aumentando la confusión por fusión, tales como “ciudadanía digital”, “democracia digital” y hasta “humanidades digitales”, sandeces esencialistas que ponen mucho todavía al personal y alivian la responsabilidad para con las NNTT. Esas sí que son adicciones, literalmente.

domingo, 17 de marzo de 2019

el ingeniero que quería ser arquitecto 4








El arte es luz negra. Es la ficción que entrega la única verdad, la luz que autentifica las monedas de cambio vitales mostrando su secretas nervaduras, infalsificables, no es ironía sino estilo directo, no es la luz que ilumina las tinieblas del dogma, ni la luz que sale de la oscuridad, como en Boehme o Schelling, es la luz que crea los modernos iconos de líderes de la destrucción, construye para la ruina en Speer, es, siguiendo a Blake, el tigre que mata al inocente cordero para que sobreviva como obra de arte, es el roble de Goethe, símbolo del humanismo, testigo de los mayores crímenes contra la humanidad en Buchenwald, es...todo esto y más en imágenes didácticas y diálogos prolijos, cortesía Lars von Trier. 





Pero, ¿no quería Jack construir una casa? Para el romántico el arte es el intento de hacer el mundo habitable o, si no es posible, de escapar de él; para Jack el arte es la exposición de por qué el mundo es inhabitable, toda vez que el ser humano solo parece saber vivir matando, real o metafóricamente. Y si se opone, acaba ejecutando, como en el mito, "la ironía del destino". Así, la suprema obra de arte ya no es la vida, una vida mejor, sino la supervivencia, en el peor de los mundos posibles, el indiferente. El arte se nutre de la tragedia, la felicidad no tiene grandeza, se decía en Un mundo feliz. Por eso estaba prohibido.

El método cartesiano de averiguar la reglas para alcanzar el saber y una vida mejor debe dejar paso a la evidencia de que tales reglas no existen porque la razón no es la cosa más repartida en el mundo: "el camino del exceso lleva al palacio de la sabiduría", se dice en los proverbios del infierno de su admirado Blake. Entonces, ¿cómo construir la casa de la vida?



Es Virgilio, Verge, quien le guía para encontrar la solución al problema de esa casa que diseña el arquitecto y tumba el ingeniero: la obra de arte como vida se hace con carne humana, literalmente. Son los materiales, no los ideales, lo que importa.


Y ya puede emprender el viaje de la autopista hacia el infierno que, al fin y al cabo, también es el cuadro de Patinir. Cielo e infierno son iguales pero el infierno es más interesante.