viernes, 4 de julio de 2008

El desprecio de sí mismo

“De un cuadro, se nos trasluce, puede hacerse por lo menos un doble uso: uno el que hacéis vosotros, a saber, copiar sus rasgos para aprender la técnica de la escritura pictórica; y otro, imbuyéndose de su espíritu, comenzar a inventar ya desde el principio. Y también aquella destreza técnica habría que abandonarla tan pronto como fuera posible trocándola por el arte mismo, cuya esencia consiste en invención regida por leyes propias. Pues la tarea,!rayos y centellas!, no estriba en que seáis otros, sino en que seáis vosotros mismos y en que plasméis mediante líneas y colores lo más propio y entrañable de vosotros mismos. ¿Cómo sóis capaces de despreciaros hasta el extremo de consentir en pasar por la tierra sin dejar huella alguna de vuestra existencia?; pues precisamente la existencia de espíritus tan magníficos como los que admiráis, en lugar de anonadaros, más bien debería despertar en vosotros el recto deseo de ser –a vuestra manera propia- sus iguales, y armaros con la fuerza alegre y osada necesaria para ello”. (Kleist. Carta de un joven poeta a un joven pintor)

1 comentario:

_-_ dijo...

Imagino que se debe al calco: seres especiales: o santos o extraordinarios.

Nunca al alcance. Demasiado lejos.

En Mencio

"Cuando el duque Wen de Teng no era aún más que heredero, pasó por Song de viaje a Chu y visitó a Mencio.

Mencio le habló de la bondad de la naturaleza humana y en su discurso precisó aludir a Yao y Shun.

El futuro duque, al regreso de Chu, volvió de nuevo a visitar a Mencio y éste le dijo:

'Excelencia, ¿dudáis aún de mis palabras? El camino es uno, sólo uhno. Cheng Jian le dijo al duque Jing de Qi. 'Ellos son hombres, yo también soy hombre, ¿porqué debería temerlos?'. Yan Yuan decía: '¿Qué clase de hombre era Shun? ¿Qué clase de hombre soy yo?' El que actúa como Shun se hace igual que él'."