jueves, 19 de febrero de 2009

Una imagen en espera



"De quien más me gustaría hablar es de Edward Hopper, naturalmente de sus cuadros urbanos. Edward Hopper siempre parte de un lugar particular, incluso allí donde sus imágenes parecen abstractas y universales. Está el famoso lienzo de una calle de Nueva York con una barbería en el centro. Para mí es un cuadro que guarda una conmovedora relación tanto con el cine como con la fotografía. Lo he visto muchas veces; está expuesto en el Whitney Museum de Nueva York. He estado allí en repetidas ocasiones y siempre he pensado que, en mi siguiente visita, el cuadro cambiaría: quizá ahora hay alguien andando frente a la barbería. Es un cuadro donde siempre parece que se vaya a producir una transformación: que cambie la luz, por ejemplo. Es una imagen en espera. Guarda una gran afinidad con la fotografía, aunque, en realidad, es menos rígida que una fotografía" (Wim Wenders)


4 comentarios:

LUG dijo...

En espera, ¿de qué? ¿Qué puede esperar una imagen?(quizás las imágenes de la modernidad esperan la llegada del bisonte de Altamira o las muescas en el hueso). ¿Nos puede dejar en espera una imagen? Hopper nos vacía, nos quita no sé-yo-qué-ímpetus( nos obliga, en los postres, a acudir al viagra para seguir mirando). Pero parece que nada llega y no sé si la pérdida, el extraño satori de la contemplación, ha sido ganancia. No sé. Me gusta Hopper pero, a la vez, siento que me mata.

Anónimo dijo...

oh, adoro a Hopper, creo a veces ser la chica que espera sentada sobre la cama. Yo nunca sé que espero. Es lo bonito,¿no? Y mientras esperas el reloj se acelera pero ves cosas increíbles y pensamientos que nunca antes habías tenido, o tal vez, entendido.


Por otra parte, como soy la chica que recomendó la película Wall-e, me merezco un aplauso bajito, ya que tiene 6 nominaciones a los Oscar, veremos que pasa...

Perla del Turia dijo...

Los cuadros de Hopper me resultan hipnóticos y no sabría decir por qué... Sí que es verdad que ese inmovilismo tan atronador hace que esperes algún movimiento, alguna reacción. Como si esa mujer que mira por la ventana se fuera a levantar de golpe o esas personas que están en la terraza se arrancaran a hablar. La belleza de Hopper es sólida, intocable y me hace sentir como un intruso o más bien, un espectro: son ellos quienes no nos ven a nosotros, no nosotros quienes los miramos a ellos.

josé luis molinuevo dijo...

Es terrible la soledad de la espera en las imágenes de los museos: esperando que algo cambie, que venga alguien, que espera que ellas cambien, que esperan que cambiemos nosotros...