lunes, 7 de septiembre de 2009

prostitución



3 comentarios:

Mario Beltrán dijo...

En situaciones extremas y cuando no tenemos nada que perder, ¿qué somos capaces de hacer?

Anónimo dijo...

Sólo lo sabremos mientras vivamos esa situación extrema en caliente... Plantearse estas cuestiones en frío no tiene ningún sentido...

Pedro dijo...

De acuerdo con Zizek; toda vez que pretendemos acercarnos a un cierto tipo de problemas de la manera más concreta posible, al punto de llegar a querer ponernos en el lugar del otro (en su pellejo o en sus zapatos) por considerar necesario el conocimiento de su perspectiva, de su experiencia, su testimonio, para poder determinar correctamente –entiéndase, de una manera “convenientemente” correcta- la naturaleza del problema que estamos tratando de resolver, puesto que estamos convencidos de que esa es la mejor manera de intervenir, no solo no estamos siendo “realistas” frente a los que apreciamos como “idealistas” -una caterva cualquiera de charlatanes dedicados a arreglar el mundo-, sino todo lo contrario… La mayoría de veces que renegamos de ciertas reflexiones por su carácter objetivo, generalizante, abstracto; lo hacemos a base de insistir una y otra vez en el mismo retruécano: resulta que no existen los problemas sino la gente con problemas (los afectados, las víctimas, etc.,). De modo que, al final, llegamos a la conclusión de que, realmente, no nos atañen ni los problemas ni la gente, y eso es así, precisamente, porque no existe la miseria, es decir, “la mierda de la civilización” sino la gente miserable.