martes, 29 de enero de 2013

la noche más oscura



Aunque la película dura dos horas y media al espectador se le queda una cara Obama según transcurre la última parte. No por la tensión, ya se sabe el resultado, sino precisamente por la falta de ella. La patosidad de los movimientos, las conversaciones de coeficiente limitado, parecen más propias del comando hispano Mortadelo y Filemón que de una tropa de élite. ¿Será posible que, a pesar de haber sucedido ya, no lo consigan estos aficionados? Hay que echarles una mano.

La directora ha sabido mostrar como nadie en una película morosa, sin aceleración final, la terrible banalidad de los hechos decisivos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El director de "El Hundimiento" dijo en una ocasión que había hecho la película para que no viniesen los americanos a contarles cómo habían sido las cosas.