miércoles, 28 de mayo de 2008

La censura estética.

Probablemente esté equivocado, y todo sea fruto de una deformación profesional, pero últimamente veo a la Estética por todas partes. Incluso me atrevería decir que estamos, como en el ciberespacio de Gibson, ante una “alucinación consensuada”.

Me apresuro a aclarar que no me refiero al fenómeno del esteticismo, cuya denuncia tantos jornales nos ha dado a ganar, y los que restan todavía. Tampoco al espectacular ataque de moralina que les ha entrado a los eternamente junior posmodernos (hablo de los mayores de 50 años), al sentir de cerca el aliento de las siguientes generaciones. Resulta conmovedor leer ahora los alicaídos suplementos culturales. Finalmente, no aludo a las agresiones contra la sacrosanta libertad de los artistas.

No, lo que me sorprende es algo más sencillo y cotidiano, concerniente a la actualidad política, donde la referencia a la estética se ha convertido en arma arrojadiza. Cada vez que una conducta no es punible jurídicamente, ni reprobable éticamente, se acude, a falta de otros argumentos, a la censura estética como instrumento político. Será legal –dicen-, refiriéndose a un determinado comportamiento, pero no es estético.

¿Qué quieren decir con ello?

Antes, guardar las apariencias era señal de hipocresía. Ahora, cuidar las apariencias se ha convertido en un imperativo estético.

¿Qué son las apariencias?

10 comentarios:

Anónimo dijo...

En dos impulsos de humildad ausente; me atrevería a referir el comentario al Poder de la Imagen; primero y a sugerir una modificación del título: LA CESURA ESTÉTICA.
Lo que se ha impuesto en esta sociedad definida por Debotd, "del espectáculo" es la disrupción del antiguo patrón imagen-realidad.
El concepto de SIMULACRO de Baudrillard resulta insuficiente para abarcar esta realidad nueva.
Un postrer atrevimiento:
LA ONTICIDAD ICÓNICA: la imagen es hoy la única realidad, si por tal entendemos aquello que produce efectos, aquello que sucede: "aquello que es el caso" wittgensteniano.
La trascendencia ha sido encumbrada en ese nimbo eidético del Star System; de las "imágernes-icono" que configuran el imaginario colectivo de este tiempo nuevo que comienza... -Situacionismos dixit -.
Las grandes corporaciones de la energía REPSOL y ENDESA han construido en sus spot la materialización de la "absolutización de la apariencia"

josé luis molinuevo dijo...

Me parece muy interesante el análisis, pero me gustaría conocer la propuesta. Es decir, si podemos, como dicen los clásicos, salvar las apariencias, sabiendo que no hay nada más (importante) que las apariencias, porque no hay nada detrás.

Anónimo dijo...

mentira calcinada

Anónimo dijo...

son deseos fortuitos

magda diaz dijo...

Considero, que lo real o lo que llamamos real, es justamente la verdad de las apariencias. Detrás de estas apariencias se encuentran los verdaderos sentidos; es decir, una cosa es la verdad como representación y otra la verdad como manifestación y alojamiento del ser (esencia de las cosas).

En este dualismo se muestra que el mundo está delimitado por las apariencias en las que se desliza, por verdades que son ilusiones, metáforas, que de tanto ser repetidas se han constituido en hábito hasta percibirse como verdaderas.

Vicente Luis Mora dijo...

Uy, a mí lo que me parece terrible, José Luis, es que la mayoría de las atrocidades cometidas en las sociedades presuntamente democráticas son legales: las listas cerradas son legales, la elección de los miembros del Tribunal Constitucional (garante último de nuestros derechos) por los partidos políticos es legal, es legal la poco representativa plantilla de la distribución provincial del voto, favoreciendo la Ley D'Hont y otros chirriamientos demográficos, es legal el nombramiento del Consejo General del Poder Judicial entre los dos partidos de turno... Comparado con esto, que contamina la esencia de nuestra democracia, y la legalidad real -constituyente, de justicia- del sistema, ¿qué importancia tienen las apelaciones a la estética de los detalles? Nuestros mayores problemas como ciudadanos vienen del marco legal, no del aparato estético de las relaciones entre políticos. Ojalá, José Luis, se redujeran a eso... Un abrazo.

josé luis molinuevo dijo...

Lo que dice Magda es totalmente correcto, es la doctrina platónica sobre el tema, y sin embargo...lo que llamamos realidad es también una categoría, es decir, apariencia...de otra clase.
¿Qué se esconde detrás de una apariencia?: otra apariencia.
¿A qué llamamos realidad?: al juego consensuado de las apariencias. Una de las formas de ese consenso es precisamente la norma legal.
Y aquí viene el problema que plantea Vicente, denunciando esa apariencia en nombre de la realidad de otra apariencia que habría que consensuar. Y esto, amigo, es estética. Por eso se apela a ella en última instancia, porque es la gran creadora de apariencias, lo que hace falta es tener criterio.
Para mí, toda estética es democrática, pero no toda democracia es estética.
Otro abrazo

Vicente Luis Mora dijo...

Ayer terminaba un poemario que contiene estos versos, José Luis: "se está apagando / el fuego / en la caverna / de Platón". Abrazos.

josé luis molinuevo dijo...

¿Cuándo podremos leerlo? Desde que me echara Saramago no he vuelto a ella. Pero me queda el esplendor en la hierba de las imágenes.

Martin dijo...

Quizás tarde, quizás valga la pena.
La estética, en tanto apariencia. Aparecer, visulizar. La política administracción de la sensibilidad.
Se administra la visible, el espectáculo de la sensibilidad, de aquello que es ya una imagen.
En un régimen donde lo verdadero es la apariencia, lo visible, y por lo mismo anestesia la sensibilidad por sobre exposición de estímulos (visuales), como echar luz sobre aquello que es callado en la sombra, en el secreto.
El secreto como elemento cosntitutivo de lo político, así como la apariencia.
Saludos a todos desde Córdoba-Argentina,
Martin