jueves, 9 de junio de 2011

del prólogo al nuevo ebook

Nos parece normal que duden de nuestra humanidad cuando intentamos acceder a determinados contenidos web: ¡hay tanto robot suelto por ahí!. Lo curioso es que quien nos pide las señas de identidad y verifica nuestro carácter de humanos, después de haber introducido la contraseña, es una máquina. El viejo test de Turing de humanidad, ahora invertido, ya no lo conduce un ser humano sino una máquina. Resulta paradójico, pero es normal. Este ejemplo resume perfectamente lo que es la nueva complejidad: la contradicción interiorizada de teoría y práctica. Su campo de acción son los imaginarios de todo signo. En ellos está la clave, no en el análisis de las teorías, por un lado, o en la descripción de las prácticas por otro. Son ya vasos incomunicantes.

Es sabido que toda la mitología cyberpunk respondió al espíritu empresarial, conservador y libertario, de los pioneros de la Costa Oeste en USA; que los imaginarios tecnorrománticos del ciberespacio los fabricaron individuos sedentarios cuyo ideal era estar hiperconectados: a eso le llamaron sus críticos “autismo interactivo”; que ahora gustan describirse como “sin raíces” gentes de agenda férrea que se pasan la vida de “promo” en “promo” aumentando su bienes raíces; que se ven como nómadas aquellos que giran en torno al último “bolo”, no precisamente digital; que todo lógico se siente atraído por las emociones, pero nada hay menos emocionante, y que dé más corte, que leer escritos de filósofos analíticos sobre emociones, ni más aburrimiento que el onanismo de un neobarroco; que dice Fichte “qué clase de filosofía se elige depende de qué clase de hombre se es”, cierto, pero a la inversa; que si quieres saber cómo es la sociedad de las nuevas tecnologías toma nota de lo contrario a las previsiones de los gurús. Hay contradicción, pero no pasa nada, es normal. Porque no estamos hablando de una contradicción entre teoría y vida, allá cada cual, sino de aquella que permite o no entender las prácticas y la creación desde la teoría que se elabora por los interesados. En este caso, la contradicción no invalida la consecuencia si se es consecuentemente contradictorio, y es ahí, donde entra en juego para cerrar el hiato el factor emocional de los imaginarios. La nueva complejidad puede prescindir de las teorías sobre emociones, pero es imposible sin la emoción de la teoría.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Las maquinas verifican nuestra humanidad al comprar online...los humanos comprueban lo artificial de los replicantes al entrar en la Corporacion Tyrell