domingo, 22 de enero de 2012

el otro nihilismo




El otro nihilismo comienza cuando Nietzsche se desploma abrazado al caballo, definitivamnete alienado. Finaliza el nihilismo germánico, empieza la nada mediterránea. Hay un nihilismo wagneriano, viscontiniano, que arrastra todo en su caída; hay otro nihilismo, el de Cézanne, Van Gogh, que renuncian a sí mismos para salvarse en los objetos, abrazándolos.





Esta extranjería de sí, este "yo es otro", tiene su gran literatura en El extrajero de Camus, pero la película de Visconti con el gran Mastroianni aquí perdido, es de pena. Para decirlo en términos de Baudelaire, el extranjero de sí tiene hambre de no-yo. Y solo puede responder como un alienado cuando le preguntan por qué lo hizo: el sol...La nada mediterránea.



Lejos de un tenebrismo espiritualista, me imagino al cochero comienzo ansioso la patata en un cuadro de Velázquez o, mejor, como una figura de los comedores de patatas de Van Gogh, de 1885, cuatro años antes del episodio del caballo en Turín. Tiene una gran fuerza moderna el estudio previo:




Solo he visto el primer día de la película de Béla Tarr El caballo de Turín. La voy viendo-bebiendo a sorbos, como los pájaros con las imágenes poéticas. Pero me falta la otra película, la de la nada mediterránea, sin niebla, con los objetos a pleno sol, la de la alegría de lo real, por el simple hecho de que existan. ¿Conocéis alguna?

3 comentarios:

Roberto Amaba dijo...

Hola, qué tal,

Tengo serias dudas de que mi sugerencia cumpla con la petición, pero no perdemos ninguno de los dos en el intento. Pruebe con algo de otro turco, Zeki Demirkubuz. Concretando: Mediterráneo oriental + Camus= "Yazgi". En cualquier caso, todo Demirkubuz es realmente aprovechable en ese sentido, aunque no se ajuste a lo buscado.

Y si hay suerte, Tarr olvidará su arrebato nihilista y no cumplirá aquello de que esta será su última película. Y si lo fuera, podría disfrutar con tranquilidad lo que le quede de afasia nietzscheana.

Un saludo.

Emilio dijo...

No sé si calza exactamente, pero sí el mediterráneo, la luz y la alegría de lo real dan vuelta por Lundi matin, del georgiano Otar Iosseliani. Capaz que sirve... Saludos!

josé luis molinuevo dijo...

Gracias por la indicaciones, tomo nota.
saludos