domingo, 4 de agosto de 2013

conciencia y legalidad





3 comentarios:

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Hola José Luis,

me gusta que hayamos coincidido. Hace unos días publiqué una entrada con estos mismos cuatro fotogramas. (http://auladefilosofia.net/2013/07/31/luther-2013-it-seems-to-me-your-conscience-has-killed-more-people-than-i-have/)

Me parecen lo mejor de la tercera temporada. Creo que explican muy bien los efectos secundarios de una sobredosis de conciencia moral (kantiana?)

También me pareció interesante el videoclip original del tema Paradise Circus de Massive Attack. Me gustó ese reciclaje del porno de The Devil in Miss Jones aunque su mística del sexo me traiga sin cuidado.

Un abrazo.
Eugenio

josé luis molinuevo dijo...

Hola Eugenio
Acabo de ver tu magnífica entrada, los vídeos y los comentarios. Me alegra pensar que no es casual la coincidencia por los gustos comunes y en especial por la tercera temporada de esta serie.
Había dejado a finales de julio programadas las entradas de agosto después de acabar un capítulo de la actualización de teleseries donde sale Luther. Y sí, Kant está por medio. De hecho el primer capítulo se titula "Historias kantianas de leones y cebras" con el famoso texto sobre la insociable sociabilidad humana relacionado con . Ya sabes (de) formación de filósofo.
De lo mejor para la actual situación política: House of Cards. La sinrazón pura como base de la moral kantiana
Gracias y otro abrazo

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Me encanta ese título, "Historias kantianas de leones y cebras".

He visto House of Cards y me ha gustado. Especialmente interesante es la historia de la destrucción del congresista drogradicto y aficionado al sexo mercenario. Con todas sus debilidades y contradicciones es el único con algún escrúpulo moral, el único con el que se puede tener algo de empatía. Kevin Spacey lo despedaza y se lo come crudo.

Al final saco la conclusión de que el éxito en política sólo es posible para los no-humanos o aspirantes a no-muertos. Y de que el canibalismo (metafóricamente hablando, espero) es el paradigma de su forma de relacionarse.

De todos modos, respecto al mismo tema no puedo olvidar el capítulo final de la primera temporada de Boss. Ese aire de tragedia a lo Shakespeare con un montaje final que recuerda al mejor Coppola.

La segunda temporada me pareció un verdadero sacrilegio. ¿Por qué no respetar ese final con el alcalde demente tirado por los suelos y todo a su alrededor reducido a cenizas?

Qué alegría poder compartir impresiones.