viernes, 20 de septiembre de 2013

un libro indispensable



Hay libros recomendables, otros indispensables. Este es las dos cosas. Es recomendable por el análisis que hace de la situación actual, de sus causas, todo ello en un prosa espléndida y, a la vez, sobria. Escrito entre viajes, entre recuerdos, entre consultas de hemeroteca, entre el alivio de la ida y el dolor de la vuelta. Es, al haber sabido reunir investigación y creación, un ensayo en gran formato, género que no abunda en España. Si no estuviera tan desprestigiada la palabra, diría que "ejemplar".

 Lo que le hace indispensable, sin embargo, no es ese análisis que, aunque ponderado, algunos situarían en la tradición flagelante del 98, de la Guerra Civil inconclusa, de la Transición imperfecta; en el marco de una memoria proustiana en Úbeda, juventud insatisfecha en Granada y madurez anticipada de premios, estancias marxianas de ida y vuelta en Nueva York, y espectador plácido del naufragio hispano como escritor invitado en la idílica Ámsterdam. Beatus ille...Esa parte se dirige a una determinada generación que leerá con gusto y admiración el ejercicio de lucidez crítica compartida: "cómplice yo también de la larga irrealidad española". 

 Pero esto no es suficiente: España es el territorio europeo con mayor índice de "abuelos cebolleta" de la primera, segunda y tercera edad, ya se ocupen de la autoficción posmoderna o de la historia ficción. 

 Lo que le hace indispensable es el parágrafo 102 del mismo. "Hace falta una serena rebelión cívica que a la manera del movimiento americano por los derechos civiles utilice con inteligencia y astucia todos los recursos de las leyes y toda la fuerza de la movilización para rescatar los territorios de soberanía usurpados por la clase política". 

 El destinatario ya es otra generación, la de los hijos, la del futuro bloqueado. Las certeras palabras de Muñoz Molina sobre este tema son tan luminosas y llenas de generosidad como atinadas las propuestas. 

 Este libro es indispensable para aquellos que crean que es necesario recuperar para los ciudadanos esa soberanía usurpada ya que, en realidad, no ha habido una transición política a la democracia sino que todavía estamos de camino hacia ella. Todo lo que se desvanece se puede convertir en sólido. Depende de nosotros.

1 comentario:

zUmO dE pOeSíA (emilia, aitor y cía.) dijo...

Todos estuvimos enceguecidos durante aquellos años. AMM dice cosas que en realidad sabemos todos (ahora), pero las dice muy bien.