miércoles, 8 de junio de 2016

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4 comentarios:

Gracia Iglesias Mínguez dijo...

Esta entrada me ha hecho recordar las últimas imágenes de "El lado oscuro del corazón", de Eliseo Subiela. En ellas muestra una serie de objetos que han sido olvidados, privados de recuerdo, tomando la etimología latina de "volver a pasar por el corazón". No sé hasta qué punto los sentimientos son lo contrario a las cosas. Siempre hay cosas, objetos, que hacen aflorar sentimientos...pienso, por ejemplo, en el confrecillo de Bachelard. Quizá su propietario dejara encendida la lámpara a propósito para que, al regresar a casa, sintiese que algo/alguien le había estado esperando.

David Porcel Dieste dijo...

La luz de la lámpara continua irradiando el mundo de las cosas, la mesa que recibe su calor, el viejo teléfono... Pero tiene que regresar alguien para sentir la futilidad de la luz, el derroche de calor... Las cosas siguen su curso, con rigurosa necesidad, sin contemplaciones, sin excusas. Los sentimientos, más bien, revisten esa necesidad; a veces, queriendo huir de ella, otras, afrontándola con perpleja serenidad. Excelente entrada. Abrazos

Mara dijo...

Sentimientos, somos sentimientos solamente.
Me ha gustado mucho esta entrada. Inquietante.

Un abrazo.
Mara

Rosana Rojas dijo...

Pero ¿por qué nos dan pena o amamos las cosas materiales? Estamos ligados a todo