jueves, 9 de noviembre de 2017

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3 comentarios:

David Porcel Dieste dijo...

Woody Allen bajando los pantalones a la cultura. Ahora resulta que la Filosofía es un ejercicio de onanistas. ¡Cómo me hubiera gustado que se hubiera animado con Husserl y la fenomenología!

Excelente selección. Abrazos

josé luis molinuevo dijo...

Lo que me llamó la atención de la película fue no tanto lo que dice sino cómo lo dice y que quizá explica el título, Irrational man. Me pregunto si no es más "basura" ese ejercicio publicitario de suministrar píldoras de farmacia de guardia existencialista a los otros por parte de alguien que no sabe qué hacer con su vida. Allen es un especialista en ello y no le falta ingenio, pero en filosofía nos sobran ocurrencias y nos falta argumentación.
En fin, David, menos mal que no hacéis eso en las Olimpíadas de Filosofía. Otro abrazo

David Porcel Dieste dijo...

Sí, está claro que las relaciones humanas no obedecen a la lógica de la razón sino que, más bien, descubren su carácter endeble y servil. Incluso los principios morales más arraigados ceden a la pasión y la irracionalidad. Y creo puede verse el cine de Woody Allen como otra píldora para el alivio: a fin de cuentas, no deberíamos martirizarnos tanto por algo que no hemos elegido... Abrazos