viernes, 30 de noviembre de 2018

en el limbo/inframundo de la imagen 1





Se recomienda experimentar la película Transit (2018) de Petzold desde los extremos ENTRE los que se combinan las imágenes: primero oír la canción final Road to nowhere en la versión de Talking Heads, luego fijarse en la dedicatoria del comienzo. Así se estará en situación de escuchar una de las afirmaciones más heterodoxas para la memoria histórica; de entrar en el limbo/inframundo de la imagen
















La película está dedicada a Harun Farocki. El tamaño de la dedicatoria es mínimo, perdida en el fundido en negro de la imagen, en una deuda mayor: ante las imágenes, de nobis ipsis silemus. Conviene recordarlo pues el magisterio primero, los trabajos compartidos después, definen un tipo de ocupación con la imagen que trabaja con lo emocional pero descarta lo emotivo, no propicia la narración y aleja lo identificatorio. El espectador medio queda cautivado por las imágenes, por la poesía de la imagen, pero sale perplejo respecto a la trama. Siente que ha sido mantenido a distancia. Y el crítico le da vueltas a la posible historia. Tiene que escribir. 















“Los escritores que estuvieron en los campos conmigo solo vivieron experiencias espantosas y horribles para poder escribir sobre ellas: el campo, la fuga, la muerte, la guerra. Ya no escribiré más redacciones”.

 Y en Road to nowhere, la canción con que cierra la película, se apunta: “Well we know where we're going/But we don't know where we've been/And we know what we're knowing/But we can't say what we've seen".


La escritura es el limbo/inframundo de la imagen

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