jueves, 4 de julio de 2013

cuando el tiempo es espacio





Buena parte de los desencuentros entre el espacio y el tiempo provienen de la tradición idealista que los asocia con la forma externa e interna, respectivamente, de la sensibilidad. Este enfoque "mental" del tiempo ha propiciado invenciones pintorescas como los "no lugares". En la película-documental de Terry Gilliam Lost in La Mancha hay un momento en que el tiempo (físico) cambia y el espacio (físico) es diferente. Todo es igual, pero no está igual: ha cambiado la luz y los colores, es decir, los objetos. Estando ahí lo mismo ya nada es lo mismo. Tiene que dejarlo.

3 comentarios:

MANUEL dijo...

Está muy bien , resulta un hecho simpático y capta la esencia del Quijote . Para hacer un Quijote superior al de Orson Welles lo tendría que acometer AL Pacino que demostró en Ricardo III su genialidad , recurriendo a " making off " por cierto.

Anónimo dijo...

Sísifo.

M. A. Velasco León dijo...

No resulta novedad la película de Terry Gillian, el asunto es tan antiguo como el impresionismo y sus estudios de la luz. Un mismo espacio, se convertía en otro por acción del tiempo.
Saludos