miércoles, 23 de abril de 2014

el cine considerado como una institución moral


El teatro considerado como una institución moral es el título de un discurso pronunciado por Schiller en 1784. En él desarrolla la propuesta estética del teatro como un elemento de mediación entre el entendimiento y la sensibilidad, como una posibilidad de ilustración que llegue realmente al pueblo. En este sentido, el teatro no estaría tanto al servicio del conocimiento de la moral como de la moral del conocimiento. Pues: "Solo aquí oyen los poderosos del mundo lo que nunca o raramente oyen: la verdad; lo que nunca o raramente ven: seres humanos". 



La película de Rithy Pahn La imagen perdida o, mejor, La imagen que falta, en suma, La imagen fallida, es un buen ejemplo de la posibilidad del cine como una institución moral. Es aconsejable ver la película de manera ilustrada, es decir, a ser posible después de haber visto S-21: The Khmer Rouge Killing Machine (2003)y Duch, Master of the Forges of Hell (2012). Las tres necesitan, es absolutamente indispensable, la lectura de su libro La eliminación. Cuando redacté Fenomenología de la alienación no había conseguido verla todavía, pero lo cierto es que no añade mucho a las anteriores, es menos potente, pero más íntima. 

¿Por qué la insistencia en un trabajo estético ilustrado? Porque la película es la puesta en obra de la verdad (heideggeriano estoy) de su "poderosa banalidad del bien", de la que habla en el libro, antídoto de la "fascinación del mal" que parecen sentir algunos intelectuales y directores de cine, ya sea en la forma del posfascismo posmoderno en The act of killing de Joshua Oppenheimer, o en la frívola de "la banalidad del mal" por (casi) todos conocida. 






2 comentarios:

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Un descubrimiento para mí. Estoy fascinado. Gracias.

Para quien le interese la editorial tiene el libro a la venta en versión digital.

Un abrazo.

josé luis molinuevo dijo...

Otro abrazo Eugenio, realmente la película es una muestra de que es posible otro cine.