viernes, 14 de junio de 2019

¿Es la filosofía el alzheimer del pensamiento? 2



















“Internet es un ataque al pensamiento perpetrado por gente muy brillante, que emplean su pensamiento en explotar a otra gente. Es una manipulación malvada que convierte a la gente en criaturas sensoriales, adictas y yonquis de la información,que necesitan la siguiente dosis y que son vulnerables y por lo tanto manipulables […]. “Hace falta una revolución digital como fue la revolución francesa. Hay que destronarles por la vía democrática. Necesitan sanciones reales, probablemente incluso deberían acabar en la cárcel. Silicon Valley y las redes sociales son grandes criminales. Están ahí para explotarte, para hacerte adicto, como ya han estudiado los neurocientíficos. Saben que te vas a hacer adicto a tu teléfono. Son como Philip Morris, como la heroína. No hay investigaciones serias sobre la actividad criminal de Silicon Valley. Es un ataque de EE UU y de China y no estamos respondiendo. La UE trata de combatirlo, pero no lo suficiente”. […] “El proceso de extinción, de crisis ecológica es todavía reversible, pero lo único que nos puede salvar es la filosofía. No sola, pero junto a la política, la industria… Ninguna otra forma de relacionarnos con la realidad nos va a salvar”. https://elpais.com/cultura/2019/04/17/actualidad/1555516749_100561.html




El esquema se repite: la filosofía hace su oferta de salvación demonizando el presente, predicando el Apocalipsis si no se acepta. Todo de manera desinteresada. De ahí la belleza de su mensaje. Si no se mirara la fecha de esas declaraciones al periódico más carca en materia de nuevas tecnologías uno podría estar pensando en un texto de los años ochenta, de cuando el joven catedrático de filosofía de la Universidad de Bonn, Markus Gabriel, era todavía un tierno infante. Destilan el rancio aroma de la distopía para gente acomodada, situada, las añejas provocaciones de Burroughs asimilando drogas y tecnologías, con mejor provecho, los ambiguos universos Matrix que tanto le ponen a Zizek, la desesperación benjaminiana de Finkielkraut pidiendo "hacer descarrilar internet". Da un paso más en el terrorismo intelectual de Baudillard y Virilio criminalizando a las redes sociales y sus proveedores. Sin matices, para que cale el mensaje, para eso está la jerga de la autenticidad. Al menos ya no utiliza las antiguas palabras en desuso de ciberespacio y cyborg.

No estamos ante la justa denuncia informada de un ataque al pensamiento sino de la oportunista confesión involuntaria de la impotencia de la filosofía para pensar el mundo en que viven el resto de los seres humanos. Sus conceptos ya no valen para pensar un mundo del que no salieron. Tan solo para realizar parches (neos) de mantenimiento. El neocon llamado "nuevo realismo" no es sino la crítica a El show de Truman en el mismo plató en que se filma, el sueño de verano de un posmodernismo reconvertido por exigencias generacionales y de negocio. Primero se pagan los duros y costosos peajes académicos a los pares para llegar y situarse y luego uno se puede permitir el "odio a la profesión" para destacar mediáticamente en una crítica a aquello de lo que se sirve también ahora para medrar impunemente: internet, las redes sociales. Una falta de ética, de responsabilidad, que permite hacer lo que se prohibe al resto de los mortales: acusar a los demás de graves delitos sin consecuencias legales. Viven en una realidad paralela, enfrascados en la crisis de (su) la representación, y hasta es posible que sus alumnos puedan disfrutar de su presencia virtual entre congreso y congreso.

A este paso, con estos irresponsables, nos van a tener que enseñar ética nuestras madres robot






Seguirá

1 comentario:

David Porcel dijo...

Hay quienes buscan las heridas para meter el dedo y, luego, vender el remedio aliviador. Son oportunistas, sagaces, atentos a los parches, que guardan siempre heridas debajo. Cuentan con la necesidad humana de dar nombre a lo que (nos)pasa. Es igual cuál sea el nombre. Lo importante es que lo haya, para tener algo en torno a lo que vender su producto. Ahora a los adolescentes se les vende la idea de que hay que prevenirse de la tecnodependencia, como si haciéndolo fueran a ser más felices. Me ha encantado tu reflexión, siempre tan rica en ideas. Gracias.