miércoles, 20 de febrero de 2019

excelente artículo


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3 comentarios:

David Porcel Dieste dijo...

Sí, a veces tengo la sensación de que tras tanto requerimiento a pensar y a criticar "más" se esconde aquella siniestra fórmula de la que un francés, Jacques Ellul, quería prevenirnos: hay que hacer lo que se pueda hacer. El hacer ciego de sistemas y metodologías encaminados únicamente a la acumulación (y vaciado) de información olvida que, también él, supone e integra una serie de ideas y postulados revisables. Y sí, toca revisar, y mucho, nuestro sostén pedagógico, quizá con actividades que pongan al alumno en contacto consigo mismo y le hagan salir de la academia, aunque sea para ir a la biblioteca de su barrio.

Gracias por la referencia, maestro.

josé luis molinuevo dijo...

Poco ayudan algunos temarios que enseñan solo a pensar lo que otros pensaron y no los problemas reales de la sociedad en que se vive sin marco disciplinar. No entiendo tampoco que cuando piden más filosofía se traduzca en reparto de asignaturas. La filosofía es creación, aunque no de la nada.
El día 1 estoy en tu ciudad para cosas parecidas a las de Calanda
Fuerte abrazo

David Porcel Dieste dijo...

Es verdad: creación con la mirada puesta ahí fuera, y así nacen nuevos referentes con los que seguir mirando el mundo. Pero claro, es más fácil y seguro enseñar cómo funciona una bicicleta que a montar en bicicleta: en el primer caso el niño está controlado, mientras que si la monta podría despeñarse, o lo que es peor, hacerse mayor. Casualmente, ese día acogemos en Interfacultades a más de ciento cincuenta alumnos procedentes de cuarenta centros aragoneses con motivo de la Olimpiada filosófica, la que, por cierto, se aproxima bastante al modelo francés que menciona el artículo de Quintana. Da la sensación de que sobran manuales y falta filosofía. Fuerte abrazo.