martes, 26 de julio de 2011

Kant y las neurociencias

Al leer esto:

"Por de pronto, algo parece evidente. Las neurociencias actuales ya nos indican que el cerebro (nosotros mismos)no tiene acceso directo a cuanto acontece en el mundo externo a menos que estos eventos del mundo sean traducidos por los órganos de los sentidos. Nuestros órganos de los sentidos (la retina para la visión, el órgano de Corti para la audición, los receptores para el tacto, el gusto y el olfato) son sensores que traducen los sucesos que ocurren "ahí afuera" en procesos que suceden "dentro", en el cerebro. Es decir, diferentes tipos de energías del medio ambiente (como, por ejemplo, ondas electromagnéticas en el caso de la visión, ondas de presión en el caso de la audición, deformación mecánica de nuestra piel en el caso del tacto o moléculas químicas que lleva el aire en el olfato) revelan "cosas del mundo". Esas "cosas" convenientemente traducidas por los receptores sensoriales a un lenguaje simbólico, que sólo entiende el cerebro, permite que éste elabore y construya en un proceso, tan maravilloso como todavía enigmático, "ese mundo" cotidiano que nosotros creemos y aceptamos como real" Francisco Mora. Cómo funciona el cerebro. Alianza Editorial, Madrid, 2009, p. 107)

Me he acordado de esto:

"Un objeto de la experiencia o una imagen suya quedan todavía más lejos de alcanzar el concepto empírico: éste se refiere siempre inmediatamente al esquema de la imaginación como a una regla que determina nuestra intuición de acuerdo con cierto concepto universal. El concepto de perro significa una regla conforme a la cual mi imaginación es capaz de dibujar la figura de un animal cuadrúpedo en general, sin estar limitada ni a una figura particular que me ofrezca la experiencia ni a cualquier posible imagen que pueda representar en concreto. En relación con los fenómenos y con la mera forma de éstos, el esquematismo del entendimiento constituye un arte oculto en lo profundo del alma humana. El verdadero funcionamiento de este arte difícilmente dejará la naturaleza que lo conozcamos y difícilmente lo pondremos al descubierto".(Kant. Crítica de la razón pura. En la traducción de Ribas, p.130.

La clave del conocimiento está en un proceso del cerebro "tan maravilloso como todavía enigmático" o en "un arte oculto en lo profundo del alma humana", ambos desconocidos. El esquematismo trascendental es el epígrafe más importante de la Crítica de la razón pura, a juicio de aquellos que propiciaron (caso Heidegger) una interpretación existencial, frente a la científica neokantiana, de la obra. Sin esquematismo no hay síntesis, ni juicios sintéticos a priori ni, por tanto, conocimiento. Y todo parece ser obra (al menos en la edición A) de la imaginación trascendental.
El epígrafe es, también, una piedra de toque para la posibilidad de un pensamiento en imágenes. El problema es que la imagen solo sirve aquí para la sensibilización conceptual a través del esquema. Es decir, todo lo contrario de una estética cognitiva del pensamiento en imágenes.
La dificultad se agrava en este caso porque Kant rechaza un fundamentación fisiológica y psicológica del conocimiento a favor de una trascendental, a diferencia de lo que ocurrió con Locke y y Hume, que sí la admiten.

Lo que no acabo de entender (bien es cierto que sé muy poco de ello) es por qué las neurociencias emplean planteamientos y terminología trascendentales de filosofia (algunas obsoletas) para lo que se supone deberían ser análisis y explicaciones biológicas avanzadas.¿Por qué no elaboran su propia terminología surgida de la práctica científica? Me parece que las ventajas serían enormes, al menos se evitarían muchas confusiones.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Y no sería mejor ir un poco más atrás hasta el Tratado de las sensaciones de Condillac? Se parece mucho más.

Mara dijo...

Destacaré dos frases:

Una:
"ese mundo" cotidiano que nosotros creemos y aceptamos como real".

Dos:
"el esquematismo del entendimiento constituye un arte oculto en lo profundo del alma humana".

Y...
Pienso en el engaño de los sentidos, en la falsa apariencia de las cosas, en la ilusión que llega a ser "ese mundo" creado por cada uno de nosotros...y en la subjetividad de nuestro conocimiento?

Gracias, José Luis, por provocar la reflexión en un mundo cada día más irreflexivo.

Un abrazo.

Sergio dijo...

http://www.shaviro.com/Blog/?p=991