viernes, 25 de febrero de 2011

martes, 22 de febrero de 2011

el arte de Gloria Lasso



Música de Mikis Theodorakis y poema de Rafael de Penagos

¿baja o alta cultura. No piquen.

sábado, 19 de febrero de 2011

miércoles, 16 de febrero de 2011

a qué llamo pensamiento en imágenes

a tratar de comprender (sin conceptos emocionales, filosofía) este mundo (tiempo, espacio) encontrando, produciendo, mezclando, imágenes, no leyéndolas (semiótica) ni imaginándolas (platonismo), sino experimentándolas (modernidad estética). El pensamiento en imágenes es el mapa de experiencias poliestéticas en un momento dado. Sólo eso.

sábado, 12 de febrero de 2011

martes, 8 de febrero de 2011

lunes, 31 de enero de 2011

los nuevos sin papeles

Es conocida la angustia del inmigrante por hacerse con los “papeles” que acrediten su condición legal, pero lo es menos la del personal universitario inmerso en alguno de los incontables procesos de evaluación a los que se ve sometido regularmente: docencia, investigación, acreditaciones, plazas… A los que hay que añadir aquellos trámites innecesarios inventados por puro sadismo, y para solaz de algunos burócratas autodenominados gestores, por las propias Universidades.

La Universidad se ahoga en la burocracia y ello genera nuevas patologías. Una de ellas es el (mal) llamado síndrome de Diógenes universitario, consistente en acumular, por si acaso, ingentes resmas de cualquier papel que acredite lo que sea, susceptible de ser exigido, o no, en un futuro por el kafkiano evaluador de turno. Es esta una actividad que corroe el alma y trastorna al espíritu. Ya se han visto los fines de semana a los nuevos Gollum repasando babeantes sus tesoooros.

No son nuestras bibliotecas quienes nos echarán de casa, sino esa marea creciente de papel inútil, además por triplicado. Lo digital no basta para aplacar los apetitos inconfesables de un burócrata.

martes, 25 de enero de 2011

jueves, 20 de enero de 2011

sábado, 15 de enero de 2011

confianza






Enfrentados a la supervivencia, los antiguos conquistadores galácticos dudan ahora, se deprimen y hasta hacen calceta, como el coronel Everett.

domingo, 9 de enero de 2011

Supervivencia






A ciertas horas del día pueden verse en las grandes ciudades zombies de paseo terapéutico que caminan decididos hacia ninguna parte.

martes, 4 de enero de 2011

arte y literatura 3.

Hay un juego especular entre literato y artista: Jed Martin pinta el cuadro de Houellebecq como literato y este escribe la novela del artista; Jed Martin aprecia los despojos hediondos de Houellebecq como una composición mal lograda del expresionista abstracto Pollock; Houellebecq narra a grandes rasgos los años postreros de autorreclusión de Jed Martin. Se va acercando a otro final de novela, al de Daniel 25, a la experiencia de la insensata belleza de la materia.

Para el espectáculo de las miserias humanas Houellebecq se ha hecho reservar, junto a Voltaire, una butaca de palco: j´étais curieux et sensible. Su visión del mundo puede resumirse así: una superficie dudosa recubierta de suciedades variadas. Entre la “humanidad repugnante” y la “humanidad admirable” ha escogido la primera para describirla, empezando por él mismo: mal bicho, lleno de enemigos, borracho y vago, un cínico que, más que oler, apesta. La novela quiere ser un autorretrato sin las complacencias de la autoficción.

Escritor y artista comparten ese sentimiento de extranjería, de falta de adherencia a sí mismos y al mundo que, por otra parte, distingue a una porción de la humanidad percebe. Bien es cierto que esto les impide encontrar en su oficio la felicidad que tampoco han buscado. A cambio, les permite la necesaria distancia para desempeñar una tarea que les apasiona. Jed, como artista, crea por una necesidad interior a la que está sometido, y que regula sus ciclos creativos, hurtándole al dilema del creador expuesto a la crítica: si no cambias te repites y si cambias eres un frívolo. Curiosa aporía.

Su proyecto artístico consiste en la “descripción objetiva del mundo”, más exactamente, quiere “dar cuenta del mundo”. Y así sus intervenciones fotográficas sobre los mapas de la guía Michelin, los cuadros sobre profesiones del mundo, fotografías de quincallerías, hasta llegar a la obra suprema, que desconcierta a sus contemporáneos: una serie de videogramas en los que los microprocesadores emergen de un magma vegetal. Literalmente, su última obra es una meditación nostálgica sobre el final de la era industrial en Europa y, más en general, sobre el carácter perecedero y transitorio de toda industria humana.

El adorable feto transhumanista de Kubrick dialoga icónicamente con el personaje posthumano que cierra la novela de Houellebecq: en el líquido amniótico flota ahora un muñequito de Playmovil con sus dos puntos negros y la medialuna de la sonrisa perenne. Un final apacible. Es la tierna indiferencia del mundo refugiada en un manicomio. Así acaban algunas de las novelas de Houellebecq, incluso las más provocadoras, no precisamente esta. No hay consuelo, pero tampoco dolor. Una fórmula que repugna a los escritores para almas bellas en horas bajas. Sin que por ello, observa Houellebecq, dejen de perseguir ambos lo mismo: “el dinero, siempre el dinero”.

En el audio la respiración afanosa del paseo espacial se corresponde con los jadeos de una achacosa caldera de calefacción en el apartamento de Jed Martin. La novela es una especie de cuento de Navidad en el que la fecha del 25 de diciembre juega un papel destacado. Las vidas humanas están fechadas, por eso las referencias a la actualidad son aquí constantes ¿Es esto un demérito? Si acaso más trabajo para ediciones criticas futuras. El cuadro más logrado de Jed Martin lleva por título Bill Gates y Steve Jobs departiendo sobre el futuro de la informática. La conversación de Palo Alto.

¿Qué es lo obsoleto cultural hoy día? Obras por las que no pasa el tiempo.


miércoles, 22 de diciembre de 2010

sospecha

Al leer las revelaciones de Wikileaks y los comentarios displicentes de algun@s (no era para tanto, ya lo sospechábamos...) me viene a la memoria la tesis de Groys: en las sociedades mediáticas es verdad, no lo que nos saca de dudas, sino lo que confirma nuestras sospechas.

Mutación: sospecho, luego existo.

La duda cartesiana se convierte en el trascendental kantiano de la sospecha. La base de toda dialéctica trascendental.

jueves, 16 de diciembre de 2010

arte y literatura 2.



La publicidad se basa en el sentir, quizá por ello son capaces los publicitarios de dar una clave del ambiguo papel que el arte juega en las actuales sociedades. Ante el rumor de que el presidente de la agencia ha comprado un Rothko valorado en 10.000 dólares, los empleados lo visitan furtivamente para contemplarlo e intentar saber de qué va, por si les pregunta el jefe. Hacen sus cábalas. Al final, uno parece dar con la clave: se trata de un cuadro del expresionismo abstracto, dice, no se puede explicar sólo hay que sentirlo; es como mirar el fondo del mar, podrías sumergirte en él, apostilla. El presidente Sr. Cooper zanja el tema, estableciendo el contrapunto prosaico a estas reflexiones trascendentales: la gente compra cosas para ver ampliadas sus expectativas, ese cuadro valdrá el doble en diciembre....

En fin: la mística y el mercado del arte, el mercado de la mística del arte....la mística del mercado del arte....El arte a secas.... Todas estas perspectivas no son contradictorias, sino que informan sobre las funciones del arte hoy día. En la serie Mad men nos informan de ello, no nos edifican con ello. Es una serie de "culto" porque nos da imágenes, no símbolos. Otra cosa es la insaciable hermenéutica barroca de las novelas de autoayuda.


¿Por qué nos gusta Rothko?. Vicente Verdú.
Un excelente y sensato (todavía más excelente por sensato) artículo de Vicente Verdú. La conclusión:
"Todo enrevesamiento en el análisis de Rothko caerá en el ridículo por exceso de discurso sofisticador. Precisamente por lo contrario de la retórica europea nos gusta tanto la luz, la oscuridad y los colores sensuales del hijo de Jakob Rothkowitz y Anna Goldin. Con él se entiende sencillamente que la pintura es la pintura y, a continuación, con o sin suicidio, apaga y vámonos".

Hay novelas de afectos especiales como hay películas de efectos especiales, y algunas de ellas están afectadas por la misma deshonestinad estética: manipulación retórica de los sentimientos para conmocionar al espectador/ lector, hurtándole información y conocimiento.Se encuentran indefensos por la ausencia de una educación crítica sentimental, consecuencia de una ilustración sentimental insuficiente. A ese proceso se le denomina esteticismo, siendo sus mecanismos parecidos a los de la publicidad. Y así, se vierte moralina a propósito de San Rothko, pintor y mártir, es decir, mártir de la pintura. Con todo ello, el pintor y la pintura quedan fuera, mero pretexto para el despliegue del florilegio de "pesimismo buenista". Rothko atrae como un imán a muchos que desprecian el arte contemporáneo, a costa de convertirle en un maldito tardorromántico.

La novela de Houellebecq se abre un 15 de diciembre con un Jed desesperado ante un cuadro que no logra acabar. Su título es: Damien Hirst y Jeff Koons repartiéndose el mercado del arte. Pocos días después, quizá por influjo de la cena navideña, ensucia, desgarra y pisotea su cuadro.

Un nuevo ciclo de su vida comienza: de pintor de sujetos a fotógrafo de objetos. Siempre un conceptual.
(Continuará)