sábado, 23 de febrero de 2013

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Quemar el pabellón de oro para poder ser de una puñetera vez.

David Porcel dijo...

Una bella recreación del mito platónico de la caverna: La luz cegadora, que no nos deja ver, pasa por renunciar a las sombras. Claro que necesitamos del retrato para acabar abandonándolo. Saludos.