domingo, 17 de febrero de 2013

después del paraíso perdido









2 comentarios:

David Porcel dijo...

Bien hubiera firmado esto último el Único de Stirner, claro que reconociendo una nueva religión, y cito de El problema de Aladino, casualmente, de una entrada que acabo de escribir: "Federico III, emperador alemán, rey de Prusia, reinó noventa días antes de sucumbir a su cáncer de laringe. Puedo imaginarme cómo Bismarck se acercaba a su cama y le presentaba los documentos a la firma. ¿Qué son las provincias, las cruces del Águila Negra, los disturbios en los distritos silesios, frente al pequeño tumor en la garganta? -el emperador no atiende ya a la voz del canciller, sino al leve carraspeo que trata de abrirse paso por la cánula. El hombre está solo."
http://www.soplodeconocimiento.blogspot.com.es/2013/02/reflexiones-de-un-nihilista-erotico.html Abrazos

josé luis molinuevo dijo...

Lo que más me impresiona en esta espléndida muestra de romanticismo negro es la soledad que sigue acompañando desde sus orígenes a los hijos del mal