martes, 6 de enero de 2026
Núremberg (3)
En realidad, toda la película podía ser un comentario icónico de la frase de Nietzsche: “Y cuando miras largo tiempo en un abismo, el abismo también mira dentro de ti”. Casi es preferible aquí la traducción literal. El psiquiatra ha mirado largo tiempo en el abismo de Göring y el abismo ha acabado mirando dentro de él, desquiciándolo, subiendo, como en la película Vértigo. El matiz clave es “dentro”. No se trata de miradas epiteliales.
Ahora bien, ¿de qué abismo se trata? No el del mal, como podía esperarse en la explicación edificante metafísica habitual, sino el del poder, en el enfoque político que reclama una responsabilidad. Se trata del poder, pero no cualquiera, el absoluto. Y a este sí que se le aplica la definición de Burke de que no hay nada más sublime que el poder, teniendo en la mira ese Leviatán de Hobbes, entonces, las dictaduras ahora, de distinto signo. A nadie se le escapa que en el alegato final (que comentaremos más detenidamente) el director parece estar hablando a través del psiquiatra Kelly de Donald Trump.
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