martes, 13 de enero de 2026

Núremberg (6)

 





Efectivamente, hay un riesgo de empatizar con el enemigo, no solo de intentar comprender estratégicamente su punto de vista, sino de exponerlo, dejándole hablar, como ocurre en esta película. Estamos acostumbrados en otras a escuchar el argumento de la “obediencia debida” como exculpación respecto a los crímenes cometidos, tal era el caso de Eichmann. Pero aquí el nivel de argumentación es distinto. Lo simbólico del título “Núremberg” es que designaba la ciudad en la que se dictaron las leyes nazis sobre la pureza de raza, la ciudad de “Las leyes de Núremberg” de 1935 que determinaron el sistema procesal alemán. Lo que intentan ahora es cerrar la guerra con una condena del nazismo fruto de la creación de una ley extraordinaria sobre crímenes de humanidad. Es lo que pretende el juez Jackson, la creación de una nueva ley internacional que permita juzgarlos ante la dificultad de hacerlo con las existentes. Y de ahí que los cargos en el breve espacio y tiempo consagrados al juicio en esta película se centren en el exterminio de los judíos.

La intervención de Göring se entiende en ese contexto. Establece una diferencia básica entre legalidad y moralidad. La legalidad la establecen los vencedores después de la guerra mientras que la moralidad está en una “niebla”, es cuestión de punto de vista, de situación. Así menciona Göring el bombardeo nuclear de Hiroshima, la aniquilación de prisioneros alemanes por los rusos…rechazando una moralidad superior hipócrita. Nos detenemos aquí porque ese tipo de argumentos se han visto luego reforzados cuantitativamente con los estudios de los cientos de miles de mujeres alemanas violadas, los bombardeos incendiarios sobre ciudades alemanas sometidas, la polémica sobre el no bombardeo de campos de concentración por los americanos …

Sobre este tema y lo que viene a continuación me he ocupado en el número 7 de Archipiélagos, Fenomenología de la alienación y el 11 Cine trabajo (Farocki), que se pueden descargar en este blog.

Contra lo que pueda parecer la argumentación no va en la línea del “Y tú más” sino sobre algo previo. Y aquí es preciso recordar lo que señalaba al comienzo de estas entradas: el público de EEUU al que va dirigida la película. Ya había antecedentes.

Vandelbildt parece repetir el planteamiento desarrollado por Errol Morris en su extraordinario documental. Le May, el general, uno de los responsables últimos de la matanza de Hiroshima reconoce que de haber perdido los americanos habrían sido juzgados como criminales de guerra y en esa línea McNamara respecto al empleo del napalm en Vietnam reconoce lo mismo, solo que él servía y era leal al presidente…Kennedy.

Compárese luego con la línea argumentativa de Göring.






















Resultados de la lección primera de "La niebla de la guerra"


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