El llamado “caso Heidegger” había empezado antes del libro
de Farías. En 1962 publicó Guido Schneeberger (en autoedición, pero accesible
en las bibliotecas alemanas) su Nachlese zu Heidegger. Dokumente zu
seinem Leben und Denken. Contenía una gran cantidad de documentos hasta
entonces difícilmente accesibles sobre la relación entre Heidegger y el
nazismo. Con él empezó todo, no con Farías que se sirvió generosamente del
libro. Su lectura fue para mi decisiva en dos sentidos. El primero, investigar
en qué consistía ese “nacionalsocialismo privado” que los propios nazis
detectaron ya en Heidegger. El segundo, en relación con ello, clarificar la
misteriosa frase del parágrafo 74 de Ser y Tiempo: "La repetición auténtica de una
posibilidad de existencia que ha sido —es decir, el que el Dasein se elija su
héroe— se funda existencialmente en la resolución precursora...". Es
decir, la pregunta que venía de la lectura de las primeras lecciones de
Heidegger anteriores a Ser y Tiempo se hacía ineludible ahora: sobre qué
modelos ónticos ha diseñado Heidegger el ontológico del Dasein, ¿Quién es ese héroe
elegido? A pesar del rechazo de la antropología, de la sociología y todo lo que
sonora a óntico, lo cierto es que Heidegger al comienzo daba pistas concretas
en esas lecciones: negación del presente como actualidad, necesidad de una
revolución futura para la que había que estar “decididos”, cargando todo el
peso sobre la palabra “decisión”, en un indefinición de la misma, de modo que
Lövitch confesó luego: salíamos de sus lecciones decididos pero no sabíamos si a
coger los fusiles o leer a los presocráticos. Es la decisión la que abre el
comprender y no al revés. Con ello se apuntaba al otro elemento clave desde el
comienzo en la filosofía de Heidegger: la ambigüedad. Pero no tanto como
calificativo de conductas (que también) sino como constitutivo ontológico del
Dasein: se es auténtico en la inautenticidad. Esta se traspone de calificación
ética (óntica) en categoría ontológica.
Esta investigación
sobre Heidegger no tomó, pues, el camino de averiguar si y en qué medida el
compromiso político de Heidegger había “contaminado” su filosofía, tampoco en
detectar rasgos ya de nazismo en publicaciones anteriores. El “privado” me
planteó la hipótesis de qué concepto de política había elaborado Heidegger
desde el comienzo, desarrollado después y luego concretado en su adhesión al
partido nacionalsocialista, justificada filosóficamente, mantenido después de
haber cometido “la mayor estupidez de mi vida”, explicando también que no creyera
necesario disculparse porque fueron los otros, los nazis, quienes pervirtieron
“la verdad y la grandeza interior de este movimiento”. Frase perteneciente a un
curso de 1935 (la fecha es importante) y publicada en 1953 en el libro Introducción
a la metafísica. La palabra “movimiento” aquí es clave y matiza las
anteriores. (Seguirá)
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